sábado, 4 de octubre de 2008

Un día como el...

Ilustraciones de esta efemérides, de arriba hacia abajo: Tapa del primer número de "Caras y Caretas". Patoruzito, de Quinterno; Langostino, de Ferro y Don Pascual, de Battaglia. Maneco, de Linage. Cabeza de "Geniol", de Mauzan. Tapa del primer número de "Don Fulgencio". Dibujo de Oski. Tapa del primer número de "¡Bang!". El gato Felix, de Sullivan-Messmer.

…8 de octubre, hace 110 años: Aparecía la revista “Caras y Caretas”. Inaugurando en periodismo una modalidad comercial en la que tanto la calidad de las ilustraciones como el nivel técnico alcanzado en el país hasta entonces, desfilaron por sus páginas a lo largo de cuatro décadas, los dibujantes más destacados de cada período: Mayol, José M. Cao, Hermenegildo Sábat –abuelo del actual caricaturista de “Clarín”–, Zavattaro, Macaya, Juan Carlos Alonso, Linage, Eduardo Alvarez, Valdivia, entre muchos otros.

…11 de octubre, hace 63 años: Nacían simultáneamente Patoruzito, Langostino y Don Pascual. Tres personajes de historieta que alcanzarían gran suceso tuvieron difusión a través de las páginas de la flamante revista que llevaba por título el nombre del primero (que no era otro que Patoruzú durante su infancia). En cuanto a Langostino, el navegante independiente, de Eduardo Ferro, y Don Pascual de Roberto César Battaglia, si bien actualmente no se publican, constituyeron por muchos años un éxito difícil de olvidar.

…13 de octubre, hace 107 años: Nacía el creador de Maneco. De origen español, Eduardo Linage participó activamente a partir de la segunda mitad de la década del 20, en el periodismo porteño, dibujando chistes e historietas entre los que se destacó Las desventuras de Maneco. Publicada en “Caras y Caretas” en los años 30, su protagonista remataba cada “desventura” exclamando “¡Sonaste, maneco!”, dicho que muy pronto adoptaron los porteños en su lenguaje cotidiano.

…15 de octubre, hace 125 años:
Nacía en Gap, Francia, Lucien Achille Mauzan, célebre afichista creador de la popular “Cabeza de Geniol”, que sigue vigente todavía.

…15 de octubre, hace 40 años: Se inauguraba la 1ª Bienal Mundial de la Historieta. Instituida por la Escuela Panamericana de Arte y con la colaboración del Instituto Torcuato Di Tella, cuya dirección ejercía Jorge Romero Brest, tuvo lugar una importante muestra que reunió a cultores de la historieta de Argentina, España, Brasil, Francia, Italia, Japón y Estados Unidos.

…17 de octubre, hace 63 años: Aparecía la revista “Don Fulgencio”. Dirigida por Lino Palacio y bajo la advocación de uno de sus más populares personajes, esta revista humorístiva no tuvo el eco esperado por su editor, quien años después reconoció haberse equivocado al querer introducir aquí un estilo muy parecido al de la revista española “La Codorniz”.

…25 de octubre, hace 23 años: Fallecía Alberto Bróccoli. Prematuramente se interrumpió a la edad de 42 años, la carrera profesional de este dibujante que vinculado inicialmente al periodismo a través de tareas administrativas en la revista “Loco Lindo”, de Adolfo Mazzone, fue escalando posiciones hasta lograr un lugar privilegiado entre los humoristas argentinos. Entre sus personajes más conocidos figuran El mago Fafa, Juan y el Preguntón y Pérez-Man, esta última interrumpida bruscamente por su deceso.

…30 de octubre, hace 29 años: Dejaba de existir Oski. Como consecuencia de un error en una transfusión de sangre tras haber sido intervenido con éxito quirúrgicamente, el humor argentino perdió a uno de los máximos representantes. El pintor Oscar Esteban Conti –tal su verdadero nombre– había incursionado en el dibujo humorístico a través de las páginas de “Cascabel”, influenciado por el rumano Saúl Steinberg, cuyos dibujos se reproducían en el semanario, y muy pronto sus “monos” –más acordes con la idiosincracia de los argentinos– desplazaron a los del dibujante rumano, aunque a nivel eminentemente popular, fue la revista “Rico Tipo”, la que lo popularizó.

…30 de octubre, hace 27 años: Aparecía la revista “¡Bang!”. Un intento que no prosperó, pero marcó el rumbo de una modalidad historietística seguida después con mejor suerte por “Superhumor” y “Fierro” entre otras, incluidas algunas publicaciones provinciales. Su director editorial era Oskar Blotta, secundado por Rolando Hanglin.

…30 de octubre, hace 25 años: Fallecía Otto Messmer. Pionero de los dibujos animados, dibujante animador en los estudios de Pat Sullivan, Messmer tuvo mucho que ver con la creación de El Gato Félix y fue su dibujante desde el principio, aunque hasta la muerte de Sullivan, la historieta llevó su firma. Messmer tenía 91 años de edad al fallecer. (siulnas)

martes, 23 de septiembre de 2008

¿Ustedes por aquí?

Haciendo una recorrida virtual, hallé al frente de determinados Blogs, a algunos colegas viejos conocidos –no “conocidos viejos”- con los que compartìamos tareas de humor gráfico cuando éste se volcaba sobre papel (como diría Jorge Lanata). Antes, nos encontrábamos en las redacciones de las revistas, el día de cierre de entrega de originales o el día de pago; últimamente, sólo cuando nos convoca la Secretaría de Cultura, somos invitados a la inauguración de la muestra de un colega, o cuando hay un evento en el Museo de la Caricatura Severo Vaccaro.

Como son “veteranos” lo mismo que yo (¡qué tiempos aquellos en que los veteranos eran los que nos deleitaban con sus dibujos cuando nosotros éramos pibes!), todos ellos ya figuran en el segundo tomo (desde 1940 hasta 1985, y último hasta ahora) de mi Historia del Humor gràfico y escrito en la Argentina, concretado “a todo trapo” lo mismo que el primero, gracias a la visión cultural de Luis Gregorich, quien a partir de 1983 estuvo por un tiempo al frente de EUDEBA.

Los colegas de las viejas redacciones localizados en esta recorrida, son –además de OSVALDO LAINO, de quien ya me he ocupado en este Blog- CEO, quien pasó por “La Prensa” –donde publicaba su personaje Federica-, “Tía Vicenta”, “Satiricón”, “Chaupinela”, “Mengano”, “Humor Registrado”, “Gente” y “Billiken”, entre otros medios gràficos; DANY DUEL, oriundo de Tres Arroyos, autor de personajes como El intrépido Luis, El conde Julián, Juan Poliya, El Sr. Crayón y actualmente Buster & Co, que se publica en “La Voz del Pueblo” (Tres Arroyos) y presento en este comentario a través de una de las tiras que me fueran enviadas. Colaborador de “Sucesos del Sudeste” (Necochea), “Joker”, “Crucigrama”, “Nocturno”, “Para Ti”, “El Gráfico”, “Billiken”, “Patoruzú”, “Humor Registrado”, “Antena”, etc; JERICLES, oriundo de La Carlota (Córdoba), creador de Américo el poeta, que publicaba el diario “Puntal” (R. Cuarto), y colaborador de “Letras” (La Carlota), “Puente” (R. Cuarto), “Hortensia”, “Los Principios” (Còrdoba), “Epoca” (Corrientes), “El Tribuno” (Salta), “Humor Registrado”, “Nuevo Paìs” y “Rìo Revuelto” (R. Cuarto), donde se desempeñó como codirector. LAWRY, santafesino; dibujante humorístico, escritor, dibujante de bordados para la industria y fotógrafo por hobby, colaborador de “Maléfico”, “María Bizca”, “Pitos y Flautas”, “Media Suela”, “Tía Vicenta”, “Morisqueta”, “Rico Tipo” (2ª época), “Humor Registrado”, “Superhumor”, “El Péndulo” y “Tiempo de Córdoba” entre otros medios.

A todos les pido que me disculpen por haber ido a visitarlos con las manos vacías, y para resarcirlos, los invito a visitarme en mi Blog para que tomemos unos mates virtuales. De paso, sugiero a todos mis visitantes que también visiten a estos amigos, maestros del humor. (siulnas)

sábado, 20 de septiembre de 2008

Los 80 años de Patoruzú

El 19 de octubre se cumplen 80 años de la primera aparición de Patoruzú. Lo hizo ese día, en 1928, en el diario “Crítica”, y su permanencia allí fue fugaz, porque después de compartir el sábado 20 más de dos tercios de página del vespertino junto con el personaje protagónico, Don Gil Contento, desapareció junto con éste de ese diario, reapareciendo dos años después en la tira de Julián de Montepío, que su autor había empezado a publicar en el diario “La Razón”, al dejar el diario de Natalio Botana.

En “Crítica” –diario por el que pasaron los más destacados dibujantes a lo largo de su medio siglo de existencia– Dante Raúl Quinterno, un joven dibujante nacido el 26 de octubre de 1909, había sido discípulo del célebre caricaturista Diógenes Taborda, más conocido como “el Mono Taborda”.

Desde los 15 años de edad, Quinterno ha estado incursionando en distintas publicaciones sin limitarse, en un comienzo, a lo humorístico, ya que es posible hallar numerosas tapas e ilustraciones “serias” realizadas a pluma o acuarela, en “Mundo Argentino”, revista en la que, en 1926, comienza a publicar uno de sus personajes que se mantendría vigente hasta los primeros años de la década del 80: Don Fierro, que en un principio se llamó Don Fermín.

Previamente, Quinterno había creado otros personajes que fueron menos duraderos, como Manolo Quaranta, publicado en “La Novela Semanal”, o Panitruco, en “El Suplemento”, que dibujaba sobre guión del entonces estudiante de arquitectura Carlos Leroy, y al que el dibujante me calificó oportunamente, como su “primer balbuceo en el campo gráfico periodístico”.

NACE UN PERSONAJE

El miércoles 17 de octubre de 1928, en la cabecera de la página 5 del diario “Crítica”, a la manera de una información periodística, se consigna a dos columnas: “Don Gil Contento adoptará al indio Curugua-Curiguagüigua”, explicando que se trata del último vástago de los “tehuelches gigantes” que ha quedado desamparado ante la muerte de su tutor y patrón, tío de Don Gil Contento, quien se hará cargo por respeto “al postrer deseo de su difunto tío”. Al día siguiente, ya en forma de aviso, se recuerda la inminente aparición del personaje, que se concreta un día después, el viernes 19. En el primer cuadro de la tira de Don Gil Contento asoma desde un tren de carga Curugua-Curiguagüigua, quien saluda a su nuevo tutor en un indefinido dialecto:

–¡Guagua! ¡Piragua! ¿Vos sos meu tutor, chei? ¡Curugua-Curiguagüigua te saluda!”

Y Don Gil Contento responde:

–¡Por fin llegaste, Patoruzú! ¡Te bautizo con ese nombre porque el tuyo me descoyunta las mandíbulas!”

¿Por qué ese cambio de nombre sobre la marcha? ¿Estaba previsto que Don Gil Contento desestimara arbitrariamente el nombre impuesto por el propio autor al personaje que habría de acompañarlo en la tira? Por supuesto que no; el periodista Mariano Juliá, quien conociera a Quinterno durante el paso de ambos por la Editorial Atlántida convirtiéndose después en uno de sus más estrechos colaboradores, clarificó el episodio: “Muzio Sáenz Peña, maestro de muchos grandes periodistas, le dijo: “No, con ese nombre no va a ningún lado; tiene que buscar un nombre pegadizo, ¿quién se va a acordar de Curugua-Curiguagüigua?”… Y había en aquella época la pasta de oruzú, que se compraba en la farmacia y comían los chicos… Pasta oruzú… Patoruzú… Y quedó Patoruzú…” Pero la historieta, con Patoruzú, sólo llegó a publicarse dos días en “Crítica”: el primero, en una sola tira que sirvió para presentar al nuevo personaje y a un avestruz de nombre Carmela, que lo había acompañado desde Chubut; el segundo día, por ser sábado –de acuerdo a una característica del diario, que dedicaba alternadamente cada semana un espacio mayor a una de sus historietas– se publicó abarcando más de dos tercios de la página. En los 13 cuadros de ese día, Patoruzú se familiariza con algunos elementos de la “civilización”, como la electricidad, que según su tutor, había sido “descubierta por Cristóbal Colón”; también ese día Don Gil Contento se entera que el indio trae en su equipaje numerosas pepitas de oro a las que considera “carocitos con briyito” y finalmente van a parar al buche de Carmela, ante la desesperación del protagonista habitual de la historieta, que se lamenta:

–¡Qué injusto es el mundo!… ¡Tanto oro en manos de un indio tan bruto! Y del buche de esa zancuda pateadora, ¿quién la saca?

Esa será la última visión que de Don Gil Contento tendrán los lectores de “Crítica”, pues tanto él como Patoruzú desaparecen abruptamente del diario, ya sea por desacuerdos salariales, o por una oferta más interesante de otro vespertino, pues 26 días después, Dante Quinterno aparece firmando en “La Razón” la tira Julián de Monte Pío. (Siulnas / Parte de este artículo ya fue publicado en “Oficio Gráfico” en octubre de 1988, con motivo de los 60 años de Patoruzú).

Próxima entrega: El retorno de Patoruzú

lunes, 15 de septiembre de 2008

¡Felices activos 90 años, pintor y humorista Germinal Lubrano!



Hoy, lunes 15 de setiembre de 2008, mi amigo y colega Germinal Lubrano, cumple 90 años, 90 de edad y 90 de actividad constante. Cuando en la mañana me comuniqué telefónicamente con él para saludarlo, se hallaba en la cama descansando de una larga noche de labor pictórica para entregar en la tarde un nuevo cuadro a su marchand. Sus temas tangueros son muy buscados por quienes consideran que el tango no se refleja simplemente con una pareja bailando. Lubrano va al corazón de la letra de cada tango y lo describe con sus pinceles. ¡Y cómo! Lamento no disponer en este momento de una reproducción de alguno de sus óleos para compartirla con los visitantes de este blog, pero prometo hacerlo en una próxima oportunidad.

Aunque su inclusión en el mismo no obedece a su condición de reconocido pintor comprometido con nuestra identidad nacional (la cual, les adelanto será abordada por la periodista, escritora y especialista en el Tango, Anamaría Blasetti, en el próximo número de “Democracia Nacional y Participativa”), sino por su pasado (¡brillante pasado!) como cotizado humorista gráfico, profesión que dejó hace ya varios años, para dedicarse de lleno a la pintura.

Aún no había cumplido 20 años de edad, cuando ingresó al semanario “Patoruzú”, y a los 25 era codirector de la revista humorística “Carnaval”, a la que siguieron “Risueña” y “Descamisada” entre otras. Entre sus personajes de historieta figuran Don Yacumín –el más popular de sus “hijos” de tinta china–, Bienporteño y Vivonet, habiendo colaborado en los diarios “Libre Palabra” y “El Pampero”, y en la revista “Boca…!”

De su etapa como humorista reproduzco aquí un par de dibujos, uno de los cuales es precisamente un cuadro de la historieta de Don Yacumín; también incluyo su foto y una caricatura que le hizo hace pocos años al pintor y ex colega en humor gráfico, el dibujante Francisco Mazza, que nos dejara el 31 de diciembre de 2006. (siulnas)

domingo, 14 de septiembre de 2008

El Eternauta o Patoruzú, no… El Eternauta, Patoruzú y todos los demás



Visitando el blog de Maganás, me enteré de la polémica desatada a raíz del motivo de la elección del Día de la Historieta, polémica que no se hubiera desatado si se hubiera dado la feliz coincidencia de que Patoruzú hubiera aparecido por primera vez el 4 de setiembre de 1928, en vez de hacerlo el 19 de octubre: como la coincidencia del día de nacimiento –aunque en años diferentes– de Carlos Gardel y Julio De Caro, que le inspiró a Ben Molar el uso de esa fecha para instaurar el Día del Tango. De todos modos, el Tango involucra a todos los que lo cultivaron y cultivan, y con la Historieta ocurre otro tanto; a pesar de que –como lo señalé en una nota– EL ETERNAUTA DEJO SIN ETERNIDAD A LOS PERSONAJES QUE LO PRECEDIERON. Si visitan mi otro blog –http://siulnaszapping.multiply.com– verán cuántos personajes a los que se les birló la eternidad, fluyeron de mis recuerdos al referirme al DIA DE LA HISTORIETA. Efectivamente, el Día de algo, es menos determinativo que el Día de alguien; los seguidores de PATORUZU pensarán en este personaje y no en EL ETERNAUTA cada vez que llegue el Día de la Historieta, en tanto los seguidores de Osvaldo Pugliese, Juan D’Arienzo, Roberto Goyeneche o Edmundo Rivero pensarán en su ídolo favorito cada vez que llegue el Día del Tango. Distinto sería si se quisiera instaurar el Día del Prócer; ¿qué fecha se elegiría? ¿el 20 de junio?… ¿el 17 de agosto?… ¿el 11 de setiembre?…

Es innegable que el mojón varía conforme se suceden las generaciones, dicho esto sin el menor atisbo de desvalorización de los parámetros de las anteriores y las posteriores. Decir historieta es algo más que decir EL ETERNAUTA o PATORUZU; también es decir Viruta y Chicharrón; Sarrasqueta; Don Tallarín y Doña Tortuga; Don Salamito y Doña Gaviota; Smith y Churrasco; Aniceto Cascarrabias;El Negro Raúl; El Explorador Interplanetario, Von Esel, el hombre más tonto del mundo; Tijereta; El L.C. Timoteo y el pesquisa Doroteo; Don Pancho Talero; Anacleto y Papamoski; Jimmy y su pupilo; Aventuras de Pepita; Firulete y Retacón; Andanzas de Juancito Pato Tero; La familia de Don Sofanor; Página del Dólar; Panitruco; Don Fermín; Manolo Quaranta; Cebollita y Azucena; Coquita la bataclana; Sofanor Villalba (a) Hollín y su mula Catalina; Don Gil Contento… TODOS ELLOS ANTECESORES DE PATORUZU; y a partir de él, y HASTA EL ETERNAUTA: Otto y Erich; Los éxitos de Pepe Antenita; Aventuras de Prudencio Parabrisa, automovilista infortunado; Pantaleón Carmona; Julián de Montepío; Nenucho; Tarantelli y Peteneras; Rulito el gato atorrante; Ramona; El Pecoso y su pandilla; La señorita Pilar delira por manejar; El burro y el comisario; La barra de Candelario; Pajarito; Bolita; Corchito y Cía.; Aventuras de Don Juan el Zorro y del gato cuatrero; El Tonto de capirote; Don Sandalio; Blanca Nieve y Pío Pío; Don Serapio Corrales; Pololo; Carocito; Pulgarín; El doctor Ciruela; El gaucho Atilano; El Nuevo Rico; El tío Migajas y Lucerito; Maneco; Don Cirilo Blanco; Barrilete; Trompito y su barra; Goyito; Las andanzas de Chancleta; Aserrín y Pan Rallado; Calixto Campolargo; Pitorro y Pipo Pitorro; Garúa; Palito el fotógrafo; Vago Vaghini y Cía.; Pichín el Grande; Pepe Faroles; Kid Tortazo; Don Juan Porteño; El gato Crispín; Diabluras de Pipo y Pupi; El profesor Papafrita; Alelí; Juan Botas; Don Casifrundo; Max y Tin; Tancredo; La Pluma Cucharita; Aventuras del gauchito Torteleche; Por los estudios de Ruiz Vividor; Betún; Jo Jo los alegres detectives; Lauchita y su barra; El fantasma Benito; Payuca, cabo conscripto; La rana Charquito; Rayito y Clavelina; Leopolo y Tachuela; Don Nicola; Gumersindo; Paragüita el inventor del trabajo; El Marqués de Puerto Nuevo; Don Mamerto, detective; Don Plácido; Don Chispita; Don Mateo; El loco Pirilo; Tío Juan; Pochita; Carpincho; Lechuga; Don Fulgencio; Esculapio Sandoval, reporter sensacional; Tachuela; El otro yo del doctor Merengue; Así son los Ramachuza; Nora y su peor es nada; Cerdita; Don Simón y su hobby; Serapio; El gnomo Pimentón; Piolín; Pepe Boleto; Tutú y su pandilla; Rancagua; Tiro; El fabricante de campeones; Trompita; Cachilo aviador; Las aventuras de Pepe Bujía y su ayudante Cometa; Silvestre; Tadeo el violinista; Don Alfonso; Don Lactancio; Mi sobrino Capicúa; Pepe el pistolero; Bu-bú; Carne y Uña; Pelopincho y Cachirula; La vaca Aurora; Ñangapirí; Don Cleptómano; Ñandusa; Rabito y Nicolita; Nasuncito; Nemesio; Bómbolo; Archibaldo; Villa Mosquete; Virola; Bienporteño; En cada puerto una bronca; El “comesario” Escopeta; El doctor Bubby; El ñato Agrelo; El mago Truco y su ayudante Retruco; Cucharita; El gallito Sofanor; Nisistrato o el arte no muere; Tito el lungo; Don Urbano; El gaucho Aquilino; Locos de contento; Basilio; Tino y Tono; Tric y Trake; Oscar dientes de leche; El caballito Pony; Agapito, el león; Don Yacumín; Friyoa y Panqueque; Potrero Fútbol Club; Tinita y Barrilito; Los 3 Ases; Raco el extra; Pica Pica y Rabieta; Cuentos del Abuelo; Profesor Galerini; Piantadino; Barquinazo; Julieta la que no encontraba a su Romeo; Mariquita Terremoto; La familia Narigueta; El profesor Barbeta; El penado Pipiarulo; Barrilito; Adefesio y Policarpio; Chasirete y Dagoberto; Don Retorta y Ramunciñu; El buzo Chapaleo; Cristóbal; Mojarrita el marinero mentiroso; Zenón; El gaucho Juan Pereyra; Rafucho; Kinotito; Rita; Chu-Man-Fú; Jacinto Piesfelices; Ocalito y Tumbita; Don Lucas, un hombre sensible; Chicato; Don Nicéforo; Leré-Leré; Sempronio; Sofanor; Boqui; Rigoberto, Vivonet; Don Funes; Guardabarros, un secante; El profesor Mifistófeles; Querubino y Satanás; El profesor Palanganópeles; Gurito; Los hermanos Abrojo; Rubita; El detective Buscapié y su ayudante Salustiano; Abrojo; Pura Pinta; Aventuras de Isabelita y Chichito; Don Zenón el distraído; Barra Brava; Aventuras de Cinco y Celita; Don Tacañino; Tatalo busca una estrella; El cocinero y su sombra; Nicanora; Balazo Gomina; Pitín; El señor Bang!; Fúlmine; Ño Ciriaco; Pepino y Melón; Panchito y Lorenzo; Tóxico y Biberón; Trencita; Pepe Monti; Froilán; Yo lo arreglo; Buenaventura el suicida; Mosca Kid; Linyerio, vago aristócrata; Pabiño; Melitón; Mosquete y Trabuco; Simoncito; Tanguito y Langosta; Billy y Roky; Pascualito el panadero; Los dos profesores; Soplete; Atomito; Ausencio; Riverito y Nocarín; Silvina y Graciela; Goruta y Picota detectives de ocasión; Agapito y su sombra; Patiño; Amarrotto; Don Tacañino; Marmolín; Bólido, Cara de Angel; Ventajita; Arbolendo; Mangucho y Meneca; Mónico; El gaucho Malambo; Catapato; Las andanzas de Silvestre; Los mellizos Bigo y Telli; Puro Pucho; Pancho y Juancho; Canta Claro; Carboncito, detective; Cruz Payanca. Matrero y pallador, Tocata, Topinez; Porteñón; Retranca; Pomponio; Lonjilonja; Valentino; Tabuí; Luzbelito; Avivato; Lonka; Naufrasio; Diógenes el curandero; Timberio; Sangre de Horchata; Pan de Dios; Algodín; Desiderio; Pajarote; Colonio; Cortina Metálica; Don Oligarca; Don Sanguijuelo; Calcetino; El espía Felipe´Audacio; Los mellizos Pancho y Paco; Margarita; Polvorita; Dis locos sueltos; Agallita; Perdiguero y Mojarrito; Sonástico; Felipe, un hombre de recursos; Don Esculapio; ; Don Piernucho; Micro y Bito; Elástiquez; Don Grapini; El perrito Pistola; El falso duque Bobadilla; Tridente, un diablito sin suerte; Aventuras de Mojarrita, el pescadito rioplatense; Frank Buesa; Yu-Yi-To; Tanguito, un auténtico muchacho porteño; Pancracio; Trabuco y Trinquete; Don Pitazo; Cándido; Fallutelli; Purapinta; Doña Tremebunda; Medio Litro; Famulato; Locomóbile;Mi tío Robinato; Amapola; Malvinito; En lo de Gutiérrez Boni; Paga Poco; Hondazo y Cañonazo; Floripondio, un honrado ladrón; Tarrino; Don Solazo; Máximo Kapra y su ayudante Banana; Montearrudo; Radiofilo; Oscar Tucho y PepeJerrey; El señor Amadeo; Vista Brava; Salvador; Malagamba; Pochita Morfoni; Charabón; Super Cartón; Desventuras de los hermanos siameses; Don Otto; Telésforo; Macoco, flor de porteño; Envidio; Egoísto; Querubino; Napoleonito; Complejito; Radiolito; Cota (la señorita Idilio); El Abuelo; Allegretto; Ping-Pong; Fogonazo (fotógrafo de 6ª); Contraviento, Galerita; Picho de la Federal; Abrojo y Espinillo; Mudini; Hormiga Verde; Las aventuras de Muchi y Poquy; Tabaquini; Pi-Pío…

No creo que un solo visitante de este blog se haya detenido a leer esta extensa nómina a la que sin embargo, le siguen faltando nombres. Figuran en ella historietas con variada suerte, que no siempre ha dependido de la mayor o menor capacidad historietística de los autores; muchas veces también ha tenido que ver la trascendencia de los medios gráficos a que los historietistas tuvieron acceso. De todos modos figuran en la lista, PERSONAJES DE HISTORIETISTAS CON TRAYECTORIA MUY RECONOCIDA, como Roberto Battaglia, Oscar Blotta, Alberto Breccia, Calé (Alejandro del Prado), Fernando R. Cao, Carlos Clemen, Federico N. Daloisio, Luis Destuet, Guillermo Divito, Felipe Dobal, Jorge Elena, Fantasio (Juan Gálvez Elorza), Eduardo Ferro, Pedro Flores, Arnoldo Franchioni (Francho), Toño Gallo, Roberto Gigante, Carlos L. Gómez (Goz), Guillermo Guerrero, Onofre Guratti, Héctor Rodríguez, Abel Ianiro, Eduardo Linage, Carlos A. Linares Quintana, José Liotta, Germinal Lubrano, Rosario Marino, Rafael Martínez, Manuel Martínez Parma, Adolfo Mazzone, Mirco (Domimgo Mirco Repetto), Domingo Pace, Jorge Palacio (Faruk), Lino Palacio, Arístides Rechain, Pedro Seguí, Héctor L. Torino, Vidal Dávila, Domingo Villafañe, y por supuesto, DANTE QUINTERNO, por mencionr algunos de los más conspicuos, sin olvidar a MANUEL REDONDO, autor del primer personaje de historieta argentino, SARRASQUETA, cuyo derecho de primogénito a que el día de su debut en “Caras y Caretas”, 1ª época, se eligiera como Día de la Historieta tampoco puede negarse.

El DIA DE LA HISTORIETA debe unir a todos los historietistas, no enfrentarlos. Este tema es como la nacionalidad de Carlos Gardel; no importa si es francés, uruguayo o argentino, importa cómo canta. Es obvio que ningún ETERNAUTISTA podrá prohibirle a un PATORUZISTA celebrar como propio el Día de la Historieta, cualquiera fuera la fecha elegida. Es más, PATORUZU y EL ETERNAUTA se darían la mano y se desearían lo mejor recíprocamente en su Día, el Día de los dos, el Día de todos los demás personajes. Y afirmo esto con total convicción, plenamente compenetrado del noble espíritu del indio, que a través de su historieta me ha enseñado desde que tuve uso de razón, a desechar actitudes mezquinas luciendo la humildad de los grandes. Y yo sí me puedo definir como Patoruzista; recién había cumplido tres años cuando apareció la revista “PATORUZU”, que mis padres compraron desde el primer número. Aún no sabía leer e ignoro si ellos me leían el argumento en forma fidedigna, pero tengo muy presentes aquellos dibujos que incidieron posteriormente en mi propia formación: el Toba monstruo, Ben Turquín, el pirata Garfio, el Gran Duque de la Mancha, Jonas y la ballena, Gastón, el Hombre de las mil caras, el “Florista”, el Hombre sin piernas, Boris y Brutus, X-215, Bombón…

Y digo yo: ¿por qué en vez de seguir polemizando sobre el Día de la Historieta, no se empieza a promover la instauración del DIA DEL HUMOR GRAFICO o algo parecido que involucre especialmente a Patoruzú?… Porque Patoruzú no es solamente un personaje de historieta, también es el que da nombre a la revista que con 250.000 ejemplares semanales marcó con su estilo parte de los años 30 hasta los 70, a través del humor gráfico de dibujantes como Eduardo Ferro, Oscar Blotta, León Poch, el dúctil José Luis Salinas, Raúl Roux, Eduardo Muñiz, Rodolfo Claro, Divito, Adolfo Mazzone, Germinal Lubrano, Onofre Guratti, Roberto Bonetto, Alcides Gubellini, Roberto Battaglia, Pedro Seguì, Toño Gallo, Mirco Repetto, Gustavo Goldschmidt, Ermete Meliante, Rafael Martìnez, Juan Angel Sagrera, Lorenzo Molas, Victoriano Martín, Andrino, Camblor, José Liotta, y unos cuantos más... A ponerse las pilas (como dicen ahora) y trabajar en positivo, respetando los puntos de vista que no coincidan con los propios.

Después de todo, el Día de la Historieta es, en realidad, los 365 días del año. Y eso es lo que tenemos que defender, y devolver para las historietas, si fuera posible, aquel apogeo cuando cada día de la semana tenía su magia para los seguidores del género, a través de las historietas que se publicaban en “Billiken”, “Tit-Bits”, “El Purrete”, “Pololo”, “El Tony”, “Barriletee”, “Mustafá”, “El Gorrión”, “Magazine de Crítica”, “Patoruzú”, “Bolita”, “Ra-ta-plán”, “Pif-Paf”, “Figuritas”, “Historietas”, “Fenómeno”, “Espinaca”, “Pandilla”, “Bichofeo”, “El Pato Donald”, “Aventuras”, “Patoruzito”, “Intervalo”, “Pimpinela”, “Salgari”, “Peter Pan”, “Polvorín”, “Misterix”, “Rayo Rojo”, “Gatito”, “Frontera”, “Hora Cero”, y tantas otras revistas de, o con historietas… ¿Será posible?… Viendo el renovado impulso que dan al género las nuevas generaciones y grupos organizados como el de Banda Dibujada, creo que se avecina un nuevo período de esplendor para la Historieta Argentina, como el que hace ya muchos años llevó a reflexionar al escritor y periodista argentino Nicolás Olivari:

“Son innumerables esas personas que, en las historietas, prosiguen su actuación de regocijo y se nos familiarizan al punto tal que casi nos entran ganas de preguntarles, muy en serio, cuál es el secreto de su longevidad sin deterioros.

“Lo notable sigue siendo en el curso de esas existencias inmortales, la amistad sin soborno que guardan con los fieles lectores. En las admirables historietas, nacionales o extranjeras, que leemos en los periódicos, los encontramos frescos y pimpantes día a día, y lo cierto del caso es que día a día, echando un vistazo al siempre desolador panorama de la actualidad mundial de la primera página, nos deslizamos cautelosos pero fieles, a la página en donde ha quedado el suspenso de la tira en series o de la nueva aventura del personaje que es nuestro particular amigo. En donde encontramos olvido para temores o suspensos para angustias. Rueda el mundo, se complican las cosas, se presentan situaciones de callejones sin salida, pero en la historieta el personaje nos hace sonreír, nos alcanza su ingenua nota de sabiduría popular y hasta nos encaja su adarme de filosofía positivista o, por lo menos, impregnada de un sutil humorismo optimista…” (siulnas)

domingo, 7 de septiembre de 2008

Un día como el...

...4 de setiembre, hace 61 años: Fallecía el dibujante Pedro de Rojas. Habiendo debutado profesionalmente en la revista “Blanco y Negro” de España, su país natal, Rojas desarrolló una profusa actividad en nuestro país a partir de 1906, pasando por numerosas publicaciones hasta la aparición del diario “Crítica”, en el que era jefe de dibujantes al sobrevenir su muerte. Rojas se caracterizó por las “reconstrucciones” de los hechos policiales más salientes, en los que lograba testimoniar con minuciosos dibujos realizados con asombrosa rapidez, lo que los fotógrafos no podían registrar.

…4 de setiembre, hace 2 años: Se celebraba por primera vez el Día de la Historieta, jornada instituida en conmemoración de la aparición –el 4 de setiembre de 1957– de la revista “Hora Cero Semanal” que albergó a El Eternauta y otras inolvidables historietas de Héctor Germán Oesterheld.

…6 de setiembre, hace 52 años: Alex Raymond moría en un accidente. Probando un flamante automóvil deportivo, el dibujante norteamericano Alexander Gillespi Raymond –tal su nombre completo– halló la muerte en Westpost (Connecticut, USA) a los 46 años. Ampliamente conocido en la Argentina a partir de sus personajes Flash Gordon, Jim de la Jungla, El Agente Secreto X-9 y Rip Kirby.

…7 de setiembre, hace 54 años: Fallecía Harry Conway Fisher. Más conocido bajo el seudónimo de Bud Fischer, era el creador de la famosa historieta Mutt y Jeff, personajes que nacieron a la vida periodística en el “San Francisco Cronicle” en 1907. Estos, juntamente con El Gato Cicerón (nombre con el que se lo conoció en la Argentina).Fischer, había nacido en Chicago (Illinois, EE.UU.) el 3 de abril de 1885.

…11 de setiembre, hace 36 años: Dejaba de existir Max Fleischer. Habiéndose iniciado en el dibujo animado en 1921 con su hermano Dave, su primer personaje en este campo fue Koko, al que siguió la célebre Betty Boop. Posteriormente Fleischer llevó al cine de animación al personaje de Segar, Popeye, lo que determinó que alguna vez se le atribuyera erróneamente la paternidad de dicho personaje.En sus estudios se compenetró de la técnica de ese género el dibujante argentino Dante Quinterno, creador de Patoruzú, quien realizó en la Argentina, en 1942, el dibujo animado “Upa en apuros”.

…23 de setiembre, hace 62 años: Aparecía Avivato en “La Razón”. “Prototipo de un señor porteño”, según la definición de Lino Palacio, autor del personaje, alcanzó tal popularidad en los años iniciales de su publicación, que en 1949 fue adaptado cinematográficamente, con Pepe Iglesias (El Zorro) en el papel protagónico, y cuatro años después, se eligió su nombre como título de una revista humorística que dirigieron Luis Alberto Reilly y Jorge Palacio “Faruk”. y se discontinuó al fallecer el primero de los nombrados.

…24 de setiembre, hace 63 años: Comenzaba a publicarse Bólido. La rápida popularidad alcanzada por este personaje creado por el dibujante Eduardo Ferro, a partir de su publicación en la revista “Patoruzú”, convirtió su nombre en un adjetivo con el que se definió como “Bólido” a todo aquel que reaccionaba con lentitud.

…26 de setiembre, hace 80 años: Aparecía “El Tony”. La revista de historietas más antigua, publicada hasta mediados del año 2000, tuvo su origen en un suplemento infantil que se incluía en la revista “Páginas de Columba”, publicándose como semanario hasta 1967, en que se modificó su periodicidad convirtiéndose en mensuario e incorporando el color a las historietas, tal como se la conoce en sus últimos años.

…27 de setiembre, hace 78 años: Aparecía Patoruzú en “La Razón”. Con iguales características que dos años antes en la tira de Don Gil Contento en “Crítica”, Dante Quinterno incorporó a Patoruzú en la tira de Julián de Montepío, esta vez con un promisorio futuro para el quijotesco indio, quien no tardó mucho en eclipsar a su padrino Julián (luego se llamaría Isidoro), convirtiéndose en el verdadero protagonista. La historieta pasó después al diario “El Mundo”.

viernes, 22 de agosto de 2008

Anexo a "El Museo de la Caricatura Severo Vaccaro y yo"

En el Museo de la Caricatura podríamos decir como la revista “Humor Registrado” ante la guerra de Malvinas:
“En el reconocimiento unánime a ese acto de justicia, estaremos, en algún caso, en compañías no del todo gratas”.
Y creyendo en un promocionado “Fondo Patriótico Malvinas Argentinas” y que el mismo nos posibilitaría contribuir materialmente con la juventud enviada a luchar, organizamos un evento para recaudar fondos de la forma en que podemos hacerlo los dibujantes: dibujando. La reunión llevada a cabo el 23 de abril de 1982 en el Museo, ha quedado testimoniada en el primer número del “Boletín del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro”. En la reproducción de la nota aparece en primer término Carlos Garaycochea; en la página enfrentada aparecen los dibujantes MartínezAndrade, Gallito, Dobal, Pedro Seguí, Guerrero y Basurto. También participaron Landrú, Ferro, Héctor L. Torino, Gonzalez Fossat, Alfredo Ferroni, Martínez Andrade, Bróccoli, Villarreal, Aboy, Pablo Pereyra, Perrone, Camblor, Braxator, De los Ríos, Néstor Córdoba, Beto Páez, Lembó, Rody, Rep, Mercado, Almeida, Pérez Agüero, Cilencio, Volantino, Altamirano, Alejandro D. Suárez, Juan Dalfiume, Ordóñez, Nieto, Claudio, Guampiro, Ciurca, Liotta, Mazzeo, Maicas, Ignacio y otros que no hubo tiempo de identificar.

jueves, 21 de agosto de 2008

EL MUSEO DE LA CARICATURA SEVERO VACCARO Y YO


Epígrafes de las ilustraciones:
1
Escena surrealista con los rasgos de Vicente Vaccaro de fondo, que representa mi primer encuentro con el presidente y fundador del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro, ubicado por entonces en Av. De Mayo 628. (Boceto previo; el original integra desde 1952 el patrimonio del Museo de la Caricatura.)

2
Dibujo de Ramón Columba mostrándose junto a Vaccaro, a quien reconoce como fundador del primer Museo de la Caricatura.

3
Tapa y contratapa del catálogo especial, hoy casi un incunable que ambicionan tener varios coleccionistas. No es para menos; en sus páginas se encuentran los casi cincuenta expositores representados por su foto, sus datos biográficos y la reprodución de su obra expuesta.

Surgen de pronto en nuestra vida, personajes que no hubiéramos imaginado jamás. A veces nos dan tema para una historieta exitosa: en otras ocasiones desvían nuestra rutina.

Tal es lo que aconteció en mi carrera profesional, cuando conocí a don Vicente Vaccaro, alias “el Capataz”, “el Tábano”, “Cucaracha” y otros motes que han escapado a mi memoria.

Me hallaba a la sazón exponiendo mis complejas geometrizaciones en un local algo distante del centro de la ciudad y bastante lejos del interés de quienes visitan exposiciones.

Los únicos que asistían eran los amigos, y por hacer número se juntaban todos el día de la inauguración, quedando el salón vacío durante los trece días restantes.

Una tarde cualquiera en que pasaba por dicho local para ver si todo estaba en orden entre los cuadros expuestos, me fue entregada una tarjeta con un número telefónico donde se leía: “Vicente Vaccaro, Museo de la Caricatura”.

Fue para mí tan desconcertante la visita desconocida como la noticia de que existía un museo de la caricatura. Y aumentó mi desconcierto cuando después de comunicarme con el visitante de mi muestra, concurrí por su invitación, al citado museo que se hallaba entre bastidores -como diría un hombre de teatro- en una casa de cambios.

Sin embargo, aquel museo improvisado –y valga la paradoja si la hay– mostraba una perfecta organización. Hasta yo estaba fichado merced a la reproducción de uno de mis dibujos junto al anuncio de mi exposición, en un importante diario capitalino.

VICENTE VACCARO Y EL MUSEO DE LA CARICATURA

La idea de fundar un museo de la caricatura le nació a este doctor en Química, por disponer de varios originales de tapas de “Caras y Caretas”. Pero su constante actividad en busca de otros caricaturistas, hace suponer que sin aquellos dibujos, la idea del Museo le hubiera surgido de todos modos.

Porque Vicente Vaccaro era un verdadero sabueso para localizar caricaturas, y estaba atento a los anuncios en las carteleras de exposiciones, por si en alguna de éstas se filtraba la palabra “humor” o “caricatura”.

Cuando un caricaturista era localizado de esta manera e invitado a conocer el museo, se encontraba con la sorpresa de estar “fichado”, como si hubiera intervenido Interpol aunque sólo en el rubro dibujo, y junto a su ficha se hallaban todos los recortes periodísticos que mencionaban su reciente exposición, con una prolijidad que a menudo envidiaba el propio autor. Por su parte, el visitante que trataba por primera vez con Vaccaro, no podía dejar de mirarlo con extrañeza cuando se presentaba como el “Capataz” del Museo o “presidente anticonstitucionalísimo del Consejo Supremisísimo de caricaturistas y caricaturizados”. Pero seguramente lo hubiera mirado con más extrañeza de haberse enterado que, aplicando sus propias ideas sociales, todo el beneficio que producía la Casa Vaccaro se repartía entre sus empleados, a quienes dejó el establecimiento en su testamento.


EL MUSEO DE LA CARICATURA
Y EL GRAN SALTO A LA CALLE FLORIDA

En julio de 1952 realicé mi última exposición en los salones de MEEBA (Asociación -ex Mutualidad- de Estudiantes y Egresados de Bellas Artes). Si bien mis muestras recibían numerosos elogios y buenas críticas periodísticas –como ya he dicho–, como el local estaba algo distante del centro de la ciudad y bastante lejos del interés de quienes visitaban asiduamente exposiciones; los únicos que asistían eran los amigos, y lo hacían todos el día de la inauguración.

Mi “descubriminto” –o más bien, la “revelación” de la existencia de ese Museo, hizo que yo mismo me viera de pronto, representado con mis dibujos geométricos en un Museo de la Caricatura cuya existencia había ignorado hasta poco antes, en tanto veía enriquecerse a éste con nuevas piezas donadas por sus autores, a la vez que en lo personal comenzaba a vincularme de cerca a firmas prestigiosas del arte de la caricatura.

Allí conocí famosos y no tanto; entre estos últimos figuraba Marcos Siderman, un dibujante 17 años mayor que yo, que se especializaba en caricaturas “simbólicas”, una modalidad distinta dentro de las diversas corrientes de entonces. Ambos aspirábamos a exponer nuestros dibujos en alguna galería de la calle Florida, pero eso no era fácil para nosotros, especialmente sin pagar el alquiler correspondiente.

Sumido en esas cavilaciones, caminaba por la calle Florida mirando al pasar las galerías allí ubicadas, como algo inalcanzable, hasta que descubrí una librería con sala de exposición en el lugar donde posteriormente se instaló el edificio de un Banco, en Florida 363. Descendí –porque la galería funcionaba en un subsuelo debajo de una cafetería muy concurrida en aquellos días– y la casualidad, o la providencia, quiso que encontrara a una compañera de MEEBA, Felisa Zir, contratada allí para enseñar dibujo y pintura a los chicos. Por ella supe que la Galería Picasso -tal el nombre de esta galería- no cobraba alquiler a los expositores, pero su directora, una señorita alemana de mucha visión comercial –Erika Wartensleben–, seleccionaba a quienes ella consideraba indicados para exponer allí.

Logré entrevistarme con la señorita Erika, quien valoró mis dibujos aunque emitió un juicio categórico:

–¡Al señor Siulnas no lo conoce nadie! Una exposición individual no tendría éxito, pero si usted logra reunir algunos dibujantes conocidos para que expongan con Ud., entonces sí será un éxito.

Salí de la galería sin mucha convicción. ¿Cómo convencer a los dibujantes conocidos? Y suponiendo que lo lograra, ¿de qué me serviría a mí esa exposición?

Días después comenté la propuesta a Siderman, y llegamos a la conclusión de que la consigna era categórica: para obtener el salón tendríamos que lograr la participación de algunas firmas consagradas.

Pero eso no era todo; había que conciliar una muestra en la que las obras de varios dibujantes renombrados compartirían las paredes con las de dos humoristas que no siendo noveles, en todo caso eran poco conocidos por el público.

El enfoque de las caricaturas de Siderman era completamente distinto al mío, y lo que ambos hacíamos era a su vez, completamente distinto a lo que hacían los consagrados. Surgió entonces la idea de hacer una selección de consagrados cuyos estilos fueran completamente distintos entre sí; esa sería la justificación aparente de la exposición.

Siderman y yo éramos poco conocidos para atraer gente a una galería, pero nos sobraba voluntad y pudimos reunir a ocho maestros del humor y la caricatura: Ramón Columba, Guillermo Divito, Toño Gallo, Abel Ianiro, Luis J. Medrano, Alfredo Medrano (hermano del anterior) y Lino Palacio. A cada uno debimos señalarle la participación de los otros antes de tenerla confirmada, para lograr su propia participación.

Al final, la cosa salió mejor de lo que pensaba; aunque de una manera distinta a la que alguna vez hube imaginado, había logrado mi objetivo de que mis dibujos se consideraran en pie de igualdad con los de los colegas que ya tenían hecha su carrera, con gran repercusión periodística.


MÁS DIBUJANTES EN LA GALERÍA PICASSO

Aún no se había clausurado la exposición “Gran Miscelánea Humorística” –ése había sido el título acordado para la exposición–, cuando Erika Wartensleben se acercó muy emocionada para comentarme el éxito logrado:

–Ahora hay que hacer otra exposición con más dibujantes –sostuvo categórica.

–Es una buena idea –respondí gratamente sorprendido, pues esa clase de exposiciones (ahora lo sabía) convenía a mi propia y entonces necesaria promoción–. Dentro de un mes, o dos meses…

La expresión de Erika se endureció y sin dejarme terminar la frase, sentenció:

–¡No! Tiene que ser ya. A lo sumo, dentro de quince días…

La directora de la galería era muy categórica y yo sabía que si las cosas no se hacían de acuerdo a su criterio, había que olvidarse de hacerlas. De modo que con Siderman estudiamos el pro y el contra y decidimos que valía la pena aceptar el reto.

Esta vez se sumó a nosotros el “mono” Villanueva, caricaturista del diario “Democracia”, quien se movió a la par nuestra para comprometer a los dibujantes a que participaran. Perla Siderman –hermana de Marcos–, por su parte, colaboró con nosotros para convencer a los más remisos.

Ella logró con su femineidad, persistencia y trato afable, lo que su hermano, Villanueva y yo, difícilmente hubiéramos logrado; por ejemplo, ser recibida por Dante Quinterno en persona, algo que era “tabú” para nosotros y para muchos humoristas. Sin embargo, ello no le valió para obtener la participación del para nosotros legendario creador de Patoruzú; su pretexto era irrebatible:

–Yo no podría dibujarle un Patoruzú para esa exposición, porque el Patoruzú que yo dibujaba en los primeros años ha sido modificado por mi equipo de dibujantes, y el público ya no reconocería al original. Podría hacerle dibujar un Patoruzú por ese equipo, pero entiendo que no es ésa la clase de representación que buscan ustedes en su exposición…

Por suerte, Quinterno fue una excepción (al igual que todos sus colaboradores de entonces, vaya uno a saber por qué extraño influjo). En cambio, hubo participantes renombrados, que se sumaron como “adherentes” aunque no eran caricaturistas; tal el caso de Raúl Manteola, autor de los retratos que entonces publicaba en sus tapas la revista “Para Tí” (en realidad, Raúl Manteola –pese a ser conocido como retratista, y participar en tal carácter en nuestra exposición– había incursionado antes en el humorismo; aún conservo un aviso realizado por él en 1945 para promocionar la película “Escándalos romanos”, en el que caricaturizó a Eddie Cantor en medio de un remate de bellas esclavas), y el de los publicistas Justo Balza y Humberto L. Caputi, que se sentían verdaderamente muy a gusto en nuestro grupo.

Desde luego, que en parte, su participación alteró nuestro esquema, ya que –-más aplomados por el éxito de la primera exposición y con un flamante caudal de experiencia en el trato con los colegas– queríamos evitar que los dibujantes invitados enviaran (como suele hacerse) originales ya publicados. Con ese fin, establecimos un tema: “El otro yo de los caricaturistas de vacaciones”, pero muy pocos lo tuvieron en cuenta; es muy difícil que el dibujante cuya producción en diarios y revistas es considerable, quiera dedicar tiempo a dibujar especialmente para una exposición.

Algunos, más condescendientes, incorporaron su propia caricatura a un dibujo ya realizado; con todo, varios dibujantes se avinieron a responder al tema.

Cuando aún nos hallábamos abocados a la organización de la muestra y comenzábamos a recibir trabajos, se hizo presente con un cuadro suyo el publicista Humberto Caputi –uno de los no alineados en el humorismo– quien nos comentó que un joven y talentoso dibujante humorístico dedicado a la publicidad, estaba interesado en participar en nuestra exposición. Siderman y yo manifestamos nuestro acuerdo en su inclusión, y “el joven humorista” se hizo presente días después con una humorada sobre Hamlet en la que éste, en vez de calavera, sostenía la cabeza del autor del dibujo: era Carlos Garaycochea.



EL CATÁLOGO CON DEDICATORIA

La certeza de que esta segunda exposición tendría una gran trascendencia, nos hizo pensar en lo interesante que sería dejar un testimonio que se proyectara más allá de la clausura de la muestra, y de paso, hacer unos pesos aprovechando tanto éxito (al final, sólo logramos lo primero), y con Siderman y Villanueva editamos un catálogo de 32 páginas que incluía una página en blanco para dedicarla a cada comprador, reproducciones de la totalidad de los cuadros expuestos, foto de los respectivos autores y una síntesis biográfica de cada uno, figurando Alberto Alfano, Eduardo Álvarez, Guillermo Ares, Justo Balza, Bayón (Narciso González), Alberto Breccia, Ramón Caballé, Humberto L. Caputi, Ramón Columba, Juan Ángel Cotta, Federico Norberto Daloisio, Andreu Dameson, Héctor (Rodríguez), Pascual Güida, Juan Carlos Huergo, Landrú (Juan C. Colombres), Elso (Spertino), Fantasio (Juan Gálvez Elorza), Carlos Garaycochea, Guillermo Guerrero, Atilio De Angeli, José Antonio Guillermo Divito, Francisco Delbueno, Miguel Ángel Dobal, Saverio Lotito, Raúl Manteola, Luis Macaya (h), Ermete Meliante, Fernando Sarlo, Pedro Seguí, Marcos Siderman, Arístides Rechain, Rober-Tito (Alvaro Roberto Ortiz), Arturo Rovegno, Antonio Sanguinetti, Florencio Molina Campos, Roberto Mezzadra, Jorge Palacio (Faruk), Francho (Arnoldo Franchioni), Serviliano Solís, Jorge Sturla, Ricardo de Udaeta, Raúl Valencia, Juan Verona, José Pedrido Villanueva, y yo, quedando fuera de catálogo por sumarse a la muestra cuando aquel se estaba imprimiendo, Teófilo Dabbah, Greco, Germán Loperena Vernet, Luis J. Medrano y Pedro Suñol.

El catálogo incluía además, dos semblanzas: una del Museo de la Caricatura y otra de la Galería Picasso, ambas escritas por el escritor e historiador Narciso Márquez, amigo y asiduo visitante del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro, al que se refirió en el catálogo editado en 1953, de la manera que se transcribe a continuación:

La república y el arte de la caricatura argentino, tienen ya su Museo. Esto es ya un hecho histórico. y, asimismo, es histórica la forma en que fue fundado. Y va siendo histórico las singulares denominaciones adoptadas para los cargos de los jerarcas que la dirigen. Será también histórica su trayectoria informativa y su proyección dentro de la historia artística de la caricatura. Sigamos un orden, estimado lector, y sabremos algo sobre esta realidad.

I.- Este Museo fue creado por la iniciativa de don Vicente Vaccaro y del maestro Ramón Columba. Ambos coincidieron en la idea y juntos le dieron forma concreta. Naturalmente que con la colaboración decidida de otros grandes maestros de la caricatura y también de los jóvenes que, por cierto, aspiran a que como aquéllos, alguna vez se les llame artistas y, ¡por supuesto!, Maestros, así, con mayúscula.

La colaboración solicitada es fácil comprender en qué consistió: en pedir –en “pechar”, según es el léxico adecuado– caricaturas. Y no copias, sino caricaturas originales, a los maestros, a los que aspiran a serlo y a los diletantes. Y también a las víctimas del lápiz e intenciones de los artistas. De este modo es que hoy el MUSEO DE LA CARICATURA “SEVERO VACCARO” cuenta con más de 150 piezas de primera agua, además de copias magistrales de caricaturas de Leonardo da Vinci y de otros históricos, hechos por verdaderos artistas.

II.- Los fundadores de este importantísimo Museo son la mayoría de nuestros grandes caricaturistas decanos y los de la nueva pléyade que se está irguiendo promisoriamente, no sin que hayan dejado de meter las de andar algunos escritores junto con otros intrusos, por puro amor al arte, cuyos nombres omitimos por razones de espacio, pero que ya han sido recogidos en su oportunidad, para la inmortalidad de ellos y para la historia de este arte magnífico, cuya negación sólo puede hacerse por ignorancia o por los tontos engreídos.

III.- Decíamos que es un hecho histórico, porque su existencia es ya una realidad que entra en los dominios de los Derechos Reales del Código Civil, en la existencia jurídica que otorga el Derecho de Gente y en el trascender artístico de este singular arte que es la caricatura.

IV.- Es una institución con jerarcas, pero sin prosopopeya. La cabeza máxima, especie de Pontífice Máximo, que en otras instituciones se llama con todo empaque y seriedad “Presidente”, en el Museo se le llama Capataz. Los demás jerarcas, pese a la seriedad doctoral y a la ceñijunta expresión de sus rostros, se les llama y acatan el dignísimo título de Peón. Simplemente. Y la sede, que sirve de Pórtico Académico, se le ha denominado “CORRAL” con puro sabor caricaturesco para que armonice con el de las jerarquías. Así, pues, el Corral del Museo de la Caricatura, es ya algo semejante a los Pórtico griego, donde los maestros discurren con los discípulos y donde estos procuran hacer primar sus ideas y teorías “nuevas” sobre las VIEJAS teorías e ideas de los viejos maestros y… de los maestros viejos también. Es decir, lo de siempre.

V.- Los únicos títulos que el Capataz, con displicente gesto de autócrata, ha querido respetar, es el que distingue al Secretario del Museo, el dibujante Alfano (que a sí mismo se pinta en un cuadro de Einstein que se expone en la Galería Picasso) y el de Pro-Secretaria (no de Pro-Secretario), cuya elección se ha singularizado en nuestra gentil y encantadora “concólega” –como decía Sarmiento, el Loco–, la “peona” Perla Siderman. Ambos de eficientísima acción… ordenadora.

VI.- Pero, lo substancial es que el MUSEO DE LA CARICATURA “SEVERO VACCARO” existe. Es el capítulo primero dentro de lo que podemos llamar historia de la caricatura. En ningún país del mundo existe un Museo de este género. Tal prioridad corresponde, en el mundo y en América, a la Argentina, merced al genio de un artista (Columba) y al de un científico (Vaccaro). (Publicado en el catálogo “Nosotros los caricaturistas”editado en 1953.)

LAS NUEVAS DONACIONES

Muchos de los trabajos expuestos en la Galería Picasso en 1953, al finalizar la muestra, pasaron a integrar por decisión y entusiasmo de sus autores, el patrimonio del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro. Entre los donantes figuraron Bayón, Juan Angel Cotta, Norberto Daloisio, Atilio De Angeli, Guillermo Divito, Fantasio, Carlos Garaycochea, Guillermo Guerrero, Pascual Güida, Héctor Rodriguez, Juan Carlos Huergo, Landrú, Luis Macaya (h), Ermete Meliante, Jorge Palacio “Faruk”, Antonio Sanguinetti, Pedro Seguí, y José M. Pedrido Villanueva, internacionalizándose el Museo dos años después con las nuevas donaciones recibidas al concluir la Primera Exposición Panamericana de la Caricatura y el Humorismo realizada en el Salón Peuser.


En la foto: González Fossat, Siulnas y Carlos Garaycochea en la actual sede del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro (1982).

En la foto: Carlos Garaycochea tiene la palabra en el Homenaje a Guillermo Mordillo, en la sede del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro. Detrás, el Dr. Luis Fernández Vaccaro. A la derecha, el homenajeado Mordillo (2003).

LA ACTUAL SEDE

Si bien el Museo de la Caricatura Severo Vaccaro existe desde hace más de medio siglo, funciona en sede propia desde el 29 de diciembre de 1981 en que la misma fue inaugurada con un acto que reunió a dibujantes, periodistas e intelectuales; los dibujantes que estuvieron presentes son Ferro, Basurto, Siderman, Cativa, Lino Palacio, Sídoli, Toño Gallo, Mirco Repetto, Caloi, Bossio, Mercado, Faruk, Adolfo Mazzone, Liotta, D'Adderio, Taggino, Garaycochea, Cascioli, Borello, Taggino y Limura. Pero ésta es otra parte de la historia y la contaré más adelante.

A quienes me escriben instándome a completar mi Historia del Humor hasta el Bicentenario


Almanaque de los tiempos de Luis Gregorich y Luis Tedesco en EUDEBA.

A quienes desde hace algunos meses me instan a completar totalmente mi Historia del Humor gráfico y escrito en la Argentina (1801-1985) –ya publicada y agotada–, historiando los años 1986 a 2010 –año del Bicentenario–, inclusive, cumplo en informarles que ése sería, en última instancia, mi propósito, pero si bien sigo investigando y documentándome para actualizar mi obra en lo que respecta a estos últimos 25 años, no ha surgido hasta ahora un editor con el empuje que demostró Luis Gregorich al hacerse cargo de la dirección de EUDEBA en 1983.

En cuanto a la posibilidad de tener la obra completada al llegar al Bicentenario –Historia del Humor gráfico y escrito en la Argentina (1801-2010)–, sólo requiere el suficiente respaldo económico –como lo comprendiera el presidente de EUDEBA en aquel momento–, que permita al historiador consagrarse de lleno a su tarea –investigar e historiar el nuevo período y actualizar lo ya publicado en base a nuevas comprobaciones– sin necesidad de distraer su tiempo buscando otras fuentes de recursos hasta que la obra ya editada, comience a dar sus frutos.

sábado, 9 de agosto de 2008

Aporte de una joven ilustradora al Día del Niño



Ilustraciones de Jimena Vázquez Popia para el libro “Un mundo maravilloso” de Alicia Nadal, correspondientes a los cuentos “Un mundo maravilloso” (color), “¿Cuál es el papá más importante?”, “Los “no” de mi papá”, “Marisa y el Año Viejo”, “Crecer por dentro”, “El tiempo de la señorita Marta”, “Un torneo como pocos”, “El viaje de Luisita y Pablo”, “El milagro de la vida”, “Angela y el perrito abandonado”, “Nerón ¡Un héroe!”, “El gatito robado”, “Pequeña Mamá alada”, “El gorrión y el monstruo” y “El tonel de los insectos”.

PROPUESTA PARA NIÑOS… Y NO TAN NIÑOS

Volver a la lectura: Tal la propuesta de la periodista y escritora argentina Alicia Nadal, quien ha escrito aleccionadores cuentos infantiles para varias generaciones, desde “Mundo Infantil”, revista de la inolvidable Editorial Haynes, hasta “Croniquita”, suplemento infantil del diario “Crónica”. Parte de esos cuentos, que dejan en los niños un hondo mensaje positivo, han sido reunidos en el libro “Un mundo maravilloso – 30 cuentos para niños”, magníficamente ilustrado por la muy joven y talentosa ilustradora Jimena Vázquez Popia. Esas ilustraciones son las que aquí se reproducen para que puedan ser apreciadas por los visitantes de este Blog. Seguramente también serán apreciadas por los adquirentes del libro elegido como obsequio para el Día del Niño.

Y si alguien no lo hallara en la librería de su zona, puede solicitar información por e-mail a blasvaz@yahoo.com.ar o a siulnas2004@yahoo.com.ar

¿Qué mejor invitado para el Día del Niño?




Firma Pochi, pero se llama Déborah, tiene 11 años y desde hace dos publica su historieta Clarisa y Coqueta, las perras perfectas en el tabloid “Democracia Nacional y Participativa” que circula en el Conurbano Bonaerense. Su sección, creada especialmente para ella, se titula “Los pibes historietistas” y es hija de la escritora y guionista Anamaría Blasetti, coautora de “Ani, la hermana mayor”, que naciera con el nombre de La Nena Croniquita.

Bienvenidas, Déborah y sus Clarisa y Coqueta, al Blog en un día tan especial como es el Día del Niño!

jueves, 7 de agosto de 2008

¿Por qué Siulnas?


Epígrafes de los dibujos que encabezan este artículo.

1. Primer dibujo que publiqué en “Cascabel” como “Siulnas”. A Alfredo Villalba Welsh le gustó tanto, que lo mandó a mayor tamaño que el que tenía el original, todo lo contrario de lo que hiciera con un dibujo anterior, cuando todavía mi dibujo no se había apartado de lo “académico”.

2. En este dibujo titulado “Gente de una exposición”, incluyo a los visitantes más característicos y a mí mismo en el centro de la escena, a través de la autocaricatura que había logrado obviando los ojos, siguiendo los consejos del dibujante Atilio De Angeli (en esa época yo no usaba anteojos, faltándome ese recurso caricaturesco, y tenía dificultades para autocaricaturizar mis ojos que no encajaban en la síntesis que pretendía lograr. De Angeli me sugirió entonces prescindir de ese rasgo en la caricatura, y así lo hice con buen resultado). Fue uno de los expuestos en la primera muestra en Galería Picasso.

3. “Ritmo” se titula este dibujo que se me ocurrió al salir de la estación del subterráneo, y figuró entre los expuestos en mi tercera exposición en MEEBA.

4. Este dibujo de la serie “El carnaval de los animales”, donde muestro la

contracara de la “perrera”, fue muy festejado por Hermindo Castex, tan amigo de los perros como yo. Lo único que me desilusionó de su elogio, fue que confundiera el chico del centro de la escena, dibujado en mi estilo moderno, con un perrito.

5. “Superstición” titulé este dibujo en el que se muestra la preocupación de tres amigos que no queriendo que su cigarrillo sea el tercero en encender con un mismo fósforo, se vuelven excesivamente solícitos los unos con los otros.

6. El misterioso encanto que encierra leer “de ojito” aunque uno cuente con su propia lectura, me llevó a reflejar esa situación bastante frecuente en los medios públicos de transporte.

7. Personas reales adaptadas a la “geometría humanizada o humanidad geometrizada”: a) El “Mono” Villanueva; b) Paul Conquet; c) Humberto Cerantonio; d) Carlos Gómez del Campo; e) Oliverio de Allende; f) Vicente Vaccaro; g) Ramón Columba; h) Erika Wartensleben; h) Narciso Márquez.

8. Dibujo realizado tras asistir a uno de los recitales que en 1953, la bailarina rusa Tamara Toumanova ofreció en el teatro Colón. Ignoro si llegó a sus manos a través de Ricordi, a quien el crítico musical Jorge D’Urbano me sugirió dirigirme para lograr ese propósito.

9. En la última exposición en MEEBA también incluí “La rebelión de los lápices”, tema con el que en cierta forma empezaba a cuestionarme mi fidelidad a un estilo de dibujo que sólo me daba satisfacciones en las exposiciones. Colaboraron en mi idea los dibujantes de “Crítica” Lorenzo Molas, Roberto Olivella, Silvio Della Porta, Pascual Güida y Héctor Rodriguez, el futuro modisto de actrices cinematográficas, Horacio Lannes, y una prima mía de 8 años de edad, cada uno asumiendo respectivamente la “representación” de un lápiz “rebelado”.

10. “Renunciación”, obra presentada en la segunda exposición en la Galería Picasso en la que anticipo el abandono de mi estilo de dibujo moderno cultivado durante los seis últimos años. Mis propios caricaturizados recobran su figura con trazo casi fotográfico; son ellos Ramón Columba, el médico y director teatral Carlos Gómez del Campo, Erika Wartensleben –directora de la galería–, José Pedrido Villanueva, Vicente Vaccaro –director del Museo de la Caricatura–, Humberto Cerantonio –presidente de MEEBA en esa época–, los críticos de arte Paul Conquet y Oliverio de Allende, y el escritor Narciso Márquez.

11. Bernardo Verbitsky fue el primero en dedicar una nota a mis dibujos modernos. Lo hizo en el diario “Noticias Gráficas” el 2 de agosto de 1950, en la pàgina central y a 4 columnas. Pero esto no lo logré solo, sino con la desinteresada ayuda de Pedro Ortiz, joven periodista de ese diario (conocido posteriormente como cantor de tangos en àrabe), quien, sin conocerme, me atendió cuando concurrí al edioficio de Rioibamba 280, donde entonces funcionaba ese vespertino, poniéndome en contacto con la persona indicada.

Muchas veces se me pidió explicara el significado del seudónimo Siulnas, un seudónimo estrechamente ligado en un comienzo a un determinado estilo de dibujo, a tal punto que nació exclusivamente para identificar al mismo, definido por Ignacio Covarrubias en 1952, como “geometría humanizada o humanidad geometrizada”. Pero para explicar esto, debo remontarme al año 1946, cuando tenía 13 años de edad y venía “publicando” desde hacía dos una revista hecha a puro plumín, desde los dibujos de las historietas y los chistes gráficos hasta los textos manuscritos en letras de molde.

CÓMO NACE UN SEUDÓNIMO DEL QUE YA NO ME PODRÉ LIBRAR

Aunque en aquella época no conocía la palabra “staff”, quería dar la impresión de que mi revista contaba con muchos colaboradores. Así fueron surgiendo seudónimos que en un momento dado pretendí respondieran a distintos estilos. Fue entonces cuando nació “Siulnas”.

Basándome en los estilos de los dibujantes humorísticos de la época, recreé esas tendencias, atribuyéndolas a colaboradores apócrifos; los dibujos realizados a la manera de Oski llevaron la firma de Coló, en tanto otros estilos aparecieron firmados por Cratea, Carvaz, etc., reservando para los dibujos netamente clásicos la firma de Oscar Vázquez (aún me identificaba plenamente con el dibujo de corte tradicional y era lógico que reservara “los mejores dibujos” para “mí”).

En esos días y a través de la revista “Rico Tipo”, el dibujante Juan Ángel Cotta (hermano de Blanca) impuso entre nosotros el “mono” (nombre dado al personaje cómico) visto de perfil con ambos ojos a un lado. Esa tendencia también fue adoptada por el dibujante Camblor, quien en la revista “Cascabel” firmaba sus dibujos como “Córdoba”. Entonces recreé un dibujo con esas características y se lo adjudiqué a “Siulnas”, de cuya existencia y sin que Camblor lo supiera por mucho tiempo, él sería el responsable.

Pero, ¿qué significa “Siulnas”?

–¿Así que San Luis al revés, eh?

–¿Usted es puntano? –eran las infalibles preguntas que me hacían quienes se dedican a desmenuzar seudónimos.

Sí, efectivamente, Siulnas es San Luis al revés, pero no porque yo sea puntano. Lo que ocurrió es que entre los apócrifos colaboradores de mi revista de la infancia, decidí incluir uno que estuviera en la línea de “Córdoba” –seudónimo de Camblor–, y como en ese entonces estaba fresco el recuerdo de las lecciones de geografía escolar en las que las provincias de Córdoba y San Luis aparecían ligadas de alguna manera, me dije con la lógica de mis trece años:

–Después de Córdoba viene San Luis… –. Lo demás se redujo a combinar de otra manera las letras que forman el nombre de la provincia.

Vale decir que Siulnas nació en una revista superartesanal, sin que su director –Oscar Vázquez– sospechara que iba a ser desplazado por aquel, en primer lugar, en la revista “Cascabel”, donde los dibujos tradicionales de Oscar Vázquez no habían entusiasmado, y en cambio, este dibujo deformado, casi menospreciado por su autor en un comienzo, había logrado la inmediata aprobación de Alfredo Villalba Welsh -jefe de redacción de la revista fundada por Piacentini- que hizo publicar el primero a mayor tamaño que el original que yo le había llevado, contrariamente a lo que había hecho con uno de los tradicionales, como veremos más adelante.

LA REVISTA “CASCABEL”

No sé si “deslumbramiento” será la palabra más acertada para definir lo que a uno le producía en aquellos años, todo lo que rodeaba a su primera publicación. Me refiero a la primera colaboración como “colaborador” –valga la redundancia– porque antes uno podía colaborar en la sección “Dibujos de los lectores” de la mayoría de las revistas infantiles (yo lo hice en la de la revista “Ra-Ta-Plan”).

Puedo considerar por lo tanto a “Cascabel” como la primera revista donde colaboré “profesionalmente”, corolario de un largo proceso iniciado por correspondencia y bajo seudónimo circunstancial, con dibujos que merecieron respuestas como ésta:

“Nos gustan sus dibujos, pero para nosotros solos”.

Después comenzó el “bombardeo” de dibujos -aún impublicables, al menos desde la óptica de la revista-, pero a través de visitas regulares a la redacción, que quedaba en el segundo subsuelo de un edificio de San Martín 50.

Yo había penetrado en ese mundo que me deslumbraba y era lógico que todo lo que lo rodeaba, ejerciera un atractivo sobre mí: desde el olor característico del subterráneo con el que llegaba hasta la estación Perú, hasta el olor a tinta fresca del ejemplar recién impreso que me obsequiaban ¡un día antes de que estuviera en la calle! Aquello me parecía casi mágico, y me sentía como Dick Powell recibiendo el diario anticipado que traía Larry, el viejito de la película “Hoy es mañana”, de René Clair.

Alguien afirmó alguna vez que “no es cierto que exista el primer amor, sino que cada gran amor es el primero”. Pienso que ello es perfectamente aplicable a algunos dibujos especiales, pues si bien cuando penetramos en la rutina de las colaboraciones, desaparece esa impaciencia por ver algo publicado, ciertos trabajos hacen que en cualquier etapa de nuestra carrera profesional estemos firmes en el quiosco, la víspera de salida de la publicación, minutos antes de su llegada.

A propósito de esto, recuerdo un dibujo de Calé titulado “La primera publicación”, que apareció en el Nº 1 de la revista “Dibujantes”: se ve al dibujante novel, entre ansioso y afligido, parado frente al quiosquero que le responde con fastidio:

–¡¡¡Uuufa!!! ¡¡¡No… Todavía no llegó!!!

Volviendo a “Cascabel” y a mi constancia para hacer y llevar dibujos que solía traer de vuelta, un día Alfredo Villalba Welsh recibió uno de mis trabajos dándome la seguridad de que sería incluido en el número siguiente.

El tamaño original del dibujo era de 30 centímetros x 30; en la revista apareció a 4 cm x 4; ingenuamente le pregunté:

–¿Para que el dibujo salga más grande, tengo que agrandar todavía más el original?

Después, cuando llevé los primeros dibujos “al estilo Siulnas”, todo cambió, pero “Cascabel” ya no duraría mucho. Comprometida antes de las elecciones con sectores políticos perdidosos, se hallaba económicamente mal y era apenas un reflejo del “Cascabel” de sus años de esplendor, cuando traía las tapas a todo color de Atilio (De Angeli), Rober-Tito (Alvaro Roberto Ortiz), Caballé, Liotta o Abel Ianiro, que continuaban en la contratapa con la propaganda de Geniol; cuando sus páginas incluían la caricatura política internacional de Flax (Lino Palacio), el Cuaderno de César Bruto con dibujos de Oski (que figuraba como dibujos del autor, lo que dio lugar a que muchos creyeran por bastante tiempo que César Bruto –Carlos V. Warnes– y Oski eran una misma persona), las historias de Chamico (Conrado Nalé Roxlo), los versos de Rubén Dariola (Alejandro Verbitsky), los pantallazos de Cándido Palma (Emilio Villalba Welsh), los “churros” –en la jerga de la época, así se denominaba a las mujeres bonitas– a todo color en doble página central…

Si bien muchos habían dejado de pertenecer a “Cascabel” antes de que yo me vinculara a la revista, conocí en esa época, entre otros -además de los hermanos Villalba Welsh-, al dibujante Atilio De Angeli y al cadete Enrique Lipszyc, que Atilio mostró en una caricatura publicada en “Cascabel”, llevando un alfiler mientras protestaba:

–¡Puf… puf!… ¡Me matan trabajando!

Reparo especialmente en ello porque con ambos volvería a encontrarme seis años después; De Angeli participaría en una exposición humorística organizada por mí en 1953, y a Lipszyc lo reencontraría convertido en director de la Escuela Norteamericana de Arte “Alex Raymond” -después rebautizada Escuela Panamericana de Arte-, a través de la cual editaría el libro “El Dibujo a través del temperamento de 150 famosos artistas”. Alguien que supo sacar buen provecho del dibujo, sin dibujar.

Mucho más adelante en el tiempo conoceré personalmente al redactor de la respuesta “Nos gustan sus dibujos, pero para nosotros solos”, pero a este y otros personajes me referiré en otro momento. Ahora quiero evocar el nacimiento, vida y muerte de la “geometría humanizada o humanidad geometrizada”, que caracterizó mi producción gráfica entre 1947 y 1953, y lo hago reproduciendo dibujos de aquel período que sus adeptos sólo pudieron apreciar en exposiciones, salvo en la corta etapa de “Cascabel”, única revista de humor de avanzada que por entonces publicaba dibujos considerados muy modernos.