sábado, 18 de diciembre de 2010

LOS GENERALES OLAÑETA DEL SIGLO XXI

Antes de incursionar, en 1819, en periodismo, el franciscano Fray Francisco de Paula Castañeda había tenido otras inquietudes más o menos afines, como inaugurar cuatro años atrás una Academia de dibujo en los salones del Consulado, después de haberla hecho funcionar algún tiempo en los claustros del convento de la Recoleta. Tal vez por eso se le atribuye la primera e intencionada caricatura publicada en esta región, donde aparece un burro, supuestamente rebuznando "¡Viva el Rey!".
De todos modos, nos parece poco probable que Castañeda, aun sabiendo dibujar, realizara la tan comentada caricatura, cuya publicación se efectuó en el "Suplemento al Argos" del lunes 8 de marzo de 1824. Se trata de una cabeza de burro sobre la que aparece un título que, en realidad, dice "Viva la Religión" la Religión" (inscripción modificada en 1901 con la colaboración de los dibujantes de "Caras y Caretas", como para separar definitivamente a la Iglesia del legitimismo español), insertándose en aquel año 1824, a continuación del dibujo, la siguiente proclama -que se transcribe con errores ortográficos incluidos-, que el general Pedro Antonio de Olañeta dirigió a los pueblos del Perú el 4 de febrero de ese año:

"Os hablo por primera vez, y no dudo que escuchareis mi voz. No acostumbro otro lenguaje que el de la verdad, y esta constituye mi carácter. Consecuente á los principios de la Religion, en que desde mi infancia he sido educado, y fiel al soberano por inclinación y convencimiento no me es ya posible disimular por mas tiempo la escandalosa corrupcion en que algunos nobadores querian sumergiros. Ellos han derramado todo el veneno de la falsa filosofía que abrigaban en su corazón; pretendían con ella persuadiros de vuestra propia felicidad, cuando mas distantes estaban de procurarla. Vosotros habeis resistido desde luego sus asechanzas, mas no han faltado algunos, que renunciando sus primeros principios han adoptado las perniciosas máximas de sus impios maestros: asi han conseguido triunfar de su invecilidad, y la seduccion ha causado estragos amargos. Vosotros sois testigos de ello, y lamentais conmigo esta desgracia, sin haber podido precaberla. La Religion y el rey objetos de los mas sagrados han sido profanados con desverguenza, en concurrencias públicas aun por las mas viles personas. Se ha hecho alarde de despreciarlos, y la tolerancia y disimulo de las autoridades, había afianzado la iniquidad de este horrendo crimen. No me detengo en acusar el vilipendio, á que estaban condenados los templos y el sacerdocio, por no ruborizar con este recuerdo á unos pueblos católicos, que han sido espectadores mudos del mas sacrílego fanatismo, deduciéndose en conclusión, que la impiedad, un desenfrenado livertinage, el odio al rey, la depresión, el total trastorno del órden, y la más torpe arbitrariedad, eran los caracteres de su decantado liberalismo…"

Y enfatiza sobre el final de la extensa proclama:

"…Mis soldados y yo trabajamos con heroico entusiasmo por la Religion, el rey y por los derechos de la nacion española á que tenemos el honor de pertenecer…"

Digamos para completar la referencia que el general Olañeta, que defendía la causa española, habiendo llegado a mariscal de campo se proclamó virrey del Perú en perjuicio del legítimo virrey Laserna, adueñándose -aunque por poco tiempo- de todo el Alto Perú.
En cuanto a la cabeza de burro, la misma se repetiría dos meses después para ilustrar un bando del mismo general, y se seguiría utilizando en las referencias a partidarios del "Gobierno Paternal de una Majestad Imperial".
Hoy, leyendo muchos de los manifiestos que circulan por Internet, y hablan de "FF.AA. amordazadas y desarmadas", "terroristas en el poder" y "periodistas adiestrados culturalmente en la ideología marxista", es inevitable que venga a las mentes aún no dañadas por el sistemático accionar de los medios "informativos" (¿?) hegemónicos, la imagen del burro que con tanta precisión ilustró la publicación de una proclama muy parecida a la que 186 años después, difunden por Internet aparentes aspirantes a emular al general Olañeta.

Siulnas