domingo, 5 de octubre de 2008

Mis dibujos infantiles



En las ilustraciones que encabezan este artículo pueden verse dos páginas de la historieta La Nena Croniquita, que sigo realizando actualmente en colaboración con la guionista y escritora Anamaría Blasetti, dos tapas de la revista infantil con el mismo personaje, y una página con dibujos de los chicos, en la que se aprecia el eco que Croniquita ha obtenido entre ellos.

Las siguientes ilustraciones corresponden a mi primera incursión en el dibujo infantil, a partir de 1956; corresponden a tapas de la revista "Mundo Infantil", a una página de la adaptación en historieta de Robinson Crusoe de Daniel De Foe, por Ramón Vázquez Escalante, y a una ilustración de El Barón de Münchhausen, de Gottfried Burger, en base a una adaptación de Betina Edelberg.


Consustanciado con la tarea emprendida por la gente de Banda Dibujada y otros grupos, impulsando la historieta infantil, quiero agregar algo al tema y me parece oportuno hacerlo en este Blog prestigiado por tantos visitantes especiales. De paso, haré un poco de historia, aunque en este caso sea puramente autobiográfica.

MI PASO POR LA EDITORIAL HAYNES

En 1956, después de diez años de cultivar un humor adulto para adultos (valga la redundancia), resolví poner a prueba mi capacidad para hacer dibujos infantiles. Siempre “me había llevado bien” con los chicos, y durante la exposición realizada en la Galería Picasso tres años antes, muchos de ellos preferían mis dibujos a los de otros colegas, criterio generalmente compartido por las madres, por ser aquellos dibujos, apuntes caricaturescos de los mismos chicos, en los que evitaba la posición del rostro que hubiera permitido resaltar los rasgos más predominantes (algo así como caricaturizar a Fidel Pintos de frente en vez de hacerlo de perfil aprovechando al máximo su nariz).

Es cierto que una ilustración infantil era una cosa distinta y por otra parte, yo pretendía seguir siendo fundamentalmente un dibujante humorístico. Pero últimamente había usado bastante el color, y mis dibujos más recientes, aunque humorísticos se ubicaban obviamente en una línea “rosa”, así que decidí hacer algunas tapas y proponerlas a la revista “Mundo Infantil”, que en ese momento estaba utilizando los servicios de varios de mis colegas, precisamente humoristas: Liotta, Camblor, Chacha (Sara Conti, hermana de Oski)…

Pensado el tema, hacía varios bocetos hasta lograr uno que me complaciera. Pese a la variedad de bocetos, la primera tapa resultó un asco (lo expreso así para que quienes me están leyendo comprendan mi estado de ánimo en ese momento. Por supuesto, por una elemental autocrítica, esa tapa no llegó al previsto destinatario).

Pero persistí y salió el original para tapa del “changuito” con el burro, el cual me abrió definitivamente las puertas de “Mundo Infantil”, al contar con la aprobación de su directora, Fryda Schultz de Mantovani, y Enrique Pezzoni, que como subdirector brindaba habitualmente su voto de confianza a las decisiones de la directora.

La vecindad de “Mundo Infantil” con “El Hogar” –ambas eran publicadas por Editorial Haynes en el hoy inexistente edificio de Río de Janeiro 300–, me llevó a proponerle también una tapa al director de la segunda publicación, el poeta Vicente Barbieri. Aquí el método de trabajo fue el mismo, pero lógicamente el dibujo tenía otra línea y pude aplicar nuevamente el principio del constructivismo y las formas geométricas que había abandonado en el dibujo humorístico.

La tapa había sido aprobada por Barbieri en la única entrevista que había tenido con él, pero transcurría el tiempo sin que se publicara, y la explicación que me daba el director de Arte era que había muchas tapas anteriores a la mía, lo cual no me resultaba demasiado convincente porque la mayoría de ellas llevaban la misma firma. Opté entonces por pedir una nueva entrevista con Vicente Barbieri, y ella dio resultado positivo, ya que al reclamar el director a sus asesores, se pudo determinar que la tapa se había “traspapelado”…

Tras esa accidentada colaboración publiqué algunas ilustraciones que me permitieron insistir en la línea con la que me reencontrara después de tanto tiempo. Sin embargo, la regularidad en la cantidad de colaboraciones sólo la logré en “Mundo Infantil”, y a ella me dediqué hasta 1957, haciendo tapas, ilustraciones e historietas, entre las que se cuenta una adaptación de Robinson Crusoe de Daniel De Foe, cuyo guión encomendé a mi tío Ramón Vázquez Escalante, quien alternaba el periodismo con la poesía y la linotipia.

Una de las características de la historieta fue la de presentar los cuadros muy decorados. Al principio, coloreaba directamente el original, pero el desfasaje en el registro de los distintos colores daba a los dibujos la apariencia de aquellas fotos tridimensionales para mirar con los anteojos especiales que tenían un vidrio rojo y el otro azul, así que empecé a indicar los colores en un papel transparente para que los aplicaran al dibujo directamente en las películas que hacían en taller.

Cuando concluyó Robinson Crusoe me pidieron que ilustrara El Barón de Munchhausen, y como el tema lo permitía y mis “monos realizados con un estilo personalísimo” (según definición de la revista “Dibujantes” a un lector que cuestionaba la presunta falta de academicismo de mis dibujos) estaban en su apogeo, aproveché a desarrollar un dibujo infantil más moderno y acorde con mis preferencias.

En esa época, por una tapa en “Mundo Infantil” me pagaban 300 pesos moneda nacional, suma que a mí me parecía –y era– insuficiente, teniendo en cuenta la dedicación que brindaba a cada original. Por eso, cuando fui a ofrecer mis dibujos a “Billiken” y los aceptaron, pensé que había llegado el momento de resarcirme; pero no sólo me encontré con que se pagaba en la misma proporción que en la revista de Editorial Haynes, sino que cuando fui a pedir el ejemplar en que aparecía mi colaboración, me lo cobraron, aunque con un descuento del 50% en atención a mi carácter de colaborador. Corría el mes de enero de 1959.

DE VUELTA AL HUMOR INFANTIL

Recién reanudé mi contacto profesional con los chicos en 1982, y no lo hice por una decisión tomada, como en 1956, sino impensadamente, como consecuencia de mi búsqueda de datos de humoristas para mi Historia del Humor gráfico y escrito en la Argentina, que entonces tenía en preparación, búsqueda que me llevó a entrevistar entre muchos otros, al poeta y humorista Daniel Giribaldi, a quien había conocido como jefe de redacción de “La Hipotenusa”, en mi paso por esa revista.

En 1982 Giribaldi tenía a su cargo “Croniquita”, el Suplemento Infantil del diario “Crónica”, de Buenos Aires, y hasta allí llegué –mejor dicho, hasta el café cercano desde el que el poeta atendía su tarea y a los colaboradores– para hacerle algunas preguntas puntuales sobre sus incursiones en el humor (“4 Patas”, “La Hipotenusa”, “Tío Landrú”, “Caras y Caretas” (3ª época), “El Mundo”…). Al final mis preguntas fueron rematadas por una pregunta de él:

Siulnas: ¿qué me puede hacer para ”Croniquita”?

Y pude hacer más de lo que me hubiera imaginado, a lo largo de más de dos décadas: Historiando la historieta, Nuestra historia y el humor, Los papás de los personajes, Historiando la comicidad radial, Los juegos de Croniquita, Croniquita ecológica, Croniquita te enseña a dibujar, Croniquita te enseña a hacer dibujos animados, ¡Luz… Cámara… Humor!… Los animales y sus voceros, sección galardonada por la Sociedad Argentina Protectora de Animales y por el Club de Animales Felices, y difundida desde distintas audiciones radiales, entre ellas “El Templo de la Naturaleza”, conducido por Daniel Durán y la periodista y escritora Anamaría Blasetti, quien precisamente, leía aquellos textos con plena y sentida identificación; después ella tendría mucho que ver en mi decisión de incorporar un personaje de historieta infantil, al proponerme dar forma gráfica a una historieta para “Croniquita”, protagonizada por una niña de sanas costumbres, a la que llamamos La nena Croniquita, y hoy se publica en diversos medios, con el nombre de Ani, la hermana mayor.

La nena Croniquita ganó prontamente la adhesión de los pequeños lectores (y los no tan pequeños, pues hasta había abuelas que mandaban cartitas) de la revista infantil dominical –ya había dejado de ser simplemente un Suplemento– del diario “Crónica”. Esa adhesión era apreciable en la gran cantidad de dibujos de los pequeños lectores que reproducían a su manera al evidentemente querible personaje.

LA FUNDAMENTACION QUE HA TENIDO ESTA HISTORIETA

Esta historieta tiene una pretensión: no ser común ni convencional; es para niños que ya aprendieron a leer.

Pero el hábito de la lectura, a nuestro modo de ver, debe ser cultivado en ellos sin que se den cuenta, y eso sólo lo podremos lograr con la magia de la historieta.

La historieta cuenta con importantísimos elementos que hacen al niño utilizar el pensamiento y asociar símbolos sonoros con gráficos; los niños necesitan cariño y juegos afectuosos para que el aprendizaje sea efectivo: la belleza, la incógnita, el suspenso, los ideales, la sorpresa, lo increíble, la risa, la historia, la amistad.

La historieta, entonces, es una lectura dividida en secuencias, en la cual los niños se hallan cómodos, entretenidos, observando los dibujos y al mismo tiempo leyendo contenidos entre el juego y la incógnita de qué es lo que llegará en el próximo cuadro, en la próxima acción.

Casi todas las palabras usadas en estos textos son de uso cotidiano y buscan hacer que los niños, espontáneamente y llenos de placer, con una sonrisa, quieran leer más y más…

Los niños se sentirán atrapados desde la primera historieta, no solamente irán incorporando nuevas palabras, sino que el éxito de la lectura será seguro, sin olvidar que al ser historietas subliminalmente aleccionadoras, aprenderán entreteniéndose.

Nuestro objetivo es hacer que el chico no se aburra, pero aprenderá efemérides patrias, buenos modales, valores morales prácticamente perdidos, mientras va incorporando en él el gusto por la lectura. Seguramente muchos se sentirán identificados con algunos de los personajes, mientras tanto la didáctica y dinámica de la historieta hará que la lectura sea un juego, una visualización, pero por sobre todas las cosas y para siempre: un verdadero placer desde la niñez!! (anamaria blasetti)

COMO FUE PRESENTADA

Tiene 12 años; es amable, gentil, ayuda al prójimo, enseña, siempre tiene una palabra de aliento para el que lo necesita y es muy dispuesta.

Tiene las mismas inquietudes que vos, va al colegio, hace deporte, es buena con su familia.

Vive en una ciudad que puede ser la tuya.

Familia: mamá, papá, hermano, hermana, abuelos; ya los irás conociendo a través de los dibujos de Siulnas y los textos de Anamaría Blasetti.

Mascotas: un perro y un gato.

Gustos: le gusta ser ella quien cuida el jardín de flores, plantarlas y verlas crecer.

Música: es muy moderna y amplia en ese sentido.

Por sobre todas las cosas, tiene “criterio propio”. (siulnas-anamaria blasetti)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

hola croniquita me llamo nicole y tengo nueve años ,les queria contar que me encanta croniquita todos los domingos mi abueo me compra la revista y me la leo toda bueno les mando un besote chau

nicole dijo...

hola croniqita les queria contar q me gusta mucho la revista es la mejor bueno chau

nicole dijo...

hola croniquita ¿como andan? me gusta mucho croniquita bueno chu besos!!

nicole dijo...

hola croniquita me gusta croniquita siempre mi abuelo me la compra y me la leo todaa
es la mejor sigan por mas chau besos