sábado, 23 de octubre de 2010

Alberto Del Castillo




Epígrafes: 1: Alberto Del Castillo, por Eduardo Ferro; 2: Rayos X, por Del Castillo y Haleblian, “Leoplán”: 3: El Infra-Man, por Benarós y Del Castillo: 4: Evocación de Pitín, de Del Castillo, en el libro “Aquellos personajes de historieta” (Puntosur Editores, 1986).



Nacido en Buenos Aires el 29 de junio de 1922, Alberto Del Castillo, de cuyo fallecimiento este 22 de octubre de 2010 me vengo a enterar por Víctor Leali, se especializó durante muchos años en la ilustración de cuentos infantiles y en historietas para niños “de todas las edades”.
Ingresó al Sindicato Dante Quinterno para participar en la animación de la película “Upa en apuros”, y lo mismo que otros, quedó incorporado posteriormente al plantel de dibujantes de “Patoruzú”, donde realizaría ilustraciones y la historieta Fanfa.
Pero ya antes había creado para “Leoplán” la sección Rayos X, cuyos argumentos y dibujos compartió con Nazar Haleblian, con quien después realizaría Arbolendo “el árbol con vida” y una adaptación humorística de Pulgarcito en la revista “Tibor Gordon”.
Paralelamente dibujó en “Bichofeo” Pitín y Gurito, creando posteriormente su personaje más popular: Don Almendro, que se publicó en “Patoruzito”.
Con guión de León Benarós dibujó El Infra-Man para la revista “Medio Litro”, de corta duración, dibujando también en “Gatito” y “Pepín Cascarón”.
A partir de 1960, Del Castillo se consagra al dibujo animado publicitario, y asociado con Carlos Ceretti en Printer Advance, realiza entre otros éxitos “Haceme mimo…” para productos “La Negra”, que le vale un “Martín Fierro”.
También son muy recordados a pesar del tiempo transcurrido, el chico golpeándose la pancita, creado para CAP; los alemanes de “Bieckert”; “Pluma…pluma”; el gato de “Yelmo”; los gallegos Jesús y Manuel, de “Raid”; el viejito de Gándara”; el diablo de “Orbis”…
Durante su actuación periodística, Alberto Del Castillo ha usado en ocasiones los seudónimos de Pulgarcito y Delca.
Comparto las lágrimas de Don Almendro, Arbolendo, Pitín, Gurito, Fanfa y todos esos personajes inolvidables que a través de la TV nos convencieron de las bondades del producto que promocionaban, por este colega que antes de que yo lo fuera, había alegrado y entretenido parte de mi infancia.
Oscar Vázquez Lucio