sábado, 10 de octubre de 2009

REENCUENTRO CON PEDRO ORTIZ



Epígrafes de las ilustraciones: 1, Pedro Ortiz; 2, Bernardo Verbitzky; 3, Recorte de la nota mencionada; 4, "Fuchs"; 5, "Ritmo"; 6, "Aglutinante".



Estábamos aguardando en el mismo lugar ante una dependencia de la obra social de prensa (OSTPBA), ese lugar en el que al cabo de los años, indefectiblemente nos reencontramos todos los profesionales que alguna vez compartimos tareas periodísticas.
Pero este caso era distinto: al comenzar la década del 50, él estaba realizando tareas periodísticas en el diario “Noticias Gráficas”, y yo, con 17 años de edad, recorría los medios gráficos con mi carpeta bajo el brazo, tratando de que alguien se interesara en mis originales dibujos geométricos.
Los había expuesto por primera vez en MEEBA (Asociación -ex Mutualidad- de Estudiantes y Egresados de Bellas Artes)
Mi segunda muestra en esa institución, realizada en abril de 1950, me significó entre otras satisfacciones, la primera nota importante en un medio periodístico, ya que hasta ese momento todo se había limitado al correspondiente anuncio de la exposición en la columna respectiva de los medios, o a lo sumo, una foto en la contratapa del diario “El Mundo”, rodeado de todos los asistentes a la inauguración con un epígrafe ambiguo: “La Asoc. Estudiantes de B. Artes inauguró una muestra de dibujos en Medrano 860.” Del nombre del expositor, ¡ni noticias!
Claro que no era fácil para un muchacho de 17 años con una carpeta de dibujos bajo el brazo, conseguir “prensa”. Pero la seguía buscando y esa búsqueda me llevó un día del mes de julio hasta Riobamba 280, donde funcionaba la redacción del diario “Noticias Gráficas”.
Tal vez los resultados hubieran seguido siendo magros si no me hubiera atendido el periodista Pedro Ortiz; él resultó ese alguien de la redacción capaz de machacar hasta ganarle por cansancio al encargado de la sección correspondiente, para que publicara algo sobre un novel dibujante que aspiraba a ser un poco más conocido. ¡Adivinaron! El es el profesional con quien me reencontré en la OSTPBA.
Continúo con el relato: El encargado de aquella sección del diario era Bernardo Verbitzky y el miércoles 2 de agosto de 1950, mi ego adolescente disfrutó de la primera nota impresa sobre mis dibujos, con la publicación de uno de ellos en tamaño apreciable en página central, bajo el título “Un original dibujante porteño”.
En la misma, que reproduzco aquí, puede leerse: “SIULNA es un joven dibujante porteño que cultiva un género de composición vivaz y no carente de originalidad, a pesar de que a veces se adivina la influencia, ciertamente calificada, de Steinberg, el rumano genial. Sus temas ciudadanos tienen, por lo demás, como escenario a Buenos Aires, lo cual es un argumento en favor de la sinceridad de Siulna. Este tiene, además, la particularidad de proporcionarnos, junto con los dibujos, una breve fundamentación de la idea que en ellos se representa. No se trata de una explicación, pues los diseños son de por sí claros, pero nos sirven para comprender mejor el punto de vista del autor, quien se expresa con precisión y no sin gracia. Veamos lo que dice del dibujo que responde al título de “Fuchs”: “En toda mente infantil está latente el afán de investigar la causa de las cosas: por eso la niña despanzurra su muñeca de aserrín para saber qué oculta en su vientre de trapo, y en todo niño una gallina empollando despierta todo un mundo de sugestiones y misterios y su afán investigador se despierta al máximo, pudiendo ser este el principio de un destacado sabio”. Siulna describe de este modo su representación titulada “Ritmo”: “La metrópoli, con sus millones de habitantes, impone a la gente un particular andar rítmico, elegante y disciplinado, que se hace costumbre en cada ciudadano y es la causa del orden en el andar de las muchedumbres”, “Realismo” no necesita de leyenda, “El artista, posesionado de su obra, se previene de los elementos que pinta con un salvavidas”. En “Aglutinante” se estiliza con originalidad un viaje en subterráneo. Resulta bien claro que el “aglutinante” es la chica que “pega” en torno suyo las miradas de todos sus compañeros de viaje.”


La nota, que ocupó cuatro de las cinco columnas de una de las dos páginas centrales, por 11 centímetros de alto fue para mí, aunque íntimamente deplorara que Verbitzky escribiera Siulna en vez de Siulnas, un espaldarazo que siempre le reconocí -sin que él llegara a enterarse- a Pedro Ortiz, quién digámoslo de paso, fue quien me sugirió lo de la “breve fundamentación de la idea” (que Verbitzky suponía una “particularidad” mía), tal vez anticipándose a lo que posteriormente publicaría otro diario, “La Razón”, refiriéndose a una nueva exposición mía: “Dibujos para ser explicados en una exposición de caricaturas”.
En cuanto a los dibujos “explicados” en la nota de “Noticias Gráficas”, por una “humorada” (?) o insuficiente disponibilidad de espacio del diagramador, el propio Verbitzky se vio sorprendido con la no inclusión de los que él había elegido, de modo que los lectores nunca entendieron bien de qué hablaba cuando se refería a la “fundamentación de la idea”.
No volví a ver a Ortiz, el periodista que en 1950 me ayudó asumiendo mi “representatividad”, a ser, por fin, un poco más conocido; recién en 1966 vi una foto de él en la revista “Tía Vicenta”, con una chanza de Landrú, y entonces me enteré que cantaba tangos en árabe.
Este reencuentro en la OSTPBA, tantos años después, me ha permitido transmitirle a Pedro Ortiz mi reconocimiento mantenido a través del tiempo. Hace poco me referí en la Academia Porteña del Lunfardo, a César Tiempo, y rescaté algo que le había ensalzado Helvio “Poroto” Botana cuando hizo notar que volcaba su tiempo, “que le era necesario, en guíar, aconsejar y promover a principiantes”.
Ortiz es de esa clase de tipos. Y además de ayudarme en aquella ocasión, me transfirió sin proponérselo, su ejemplo.
¡Qué bueno habernos reencontrado para podérselo decir!
Siulnas