jueves, 18 de abril de 2013

Vigente opinión sobre la justicia “terráquea”

Lo dijo un “extraterrestre” hace más de 70 años

La sección, publicada en la entonces popularísima revista “Patoruzú”, se titulaba “Impresiones de un Marciano en Buenos Aires”, y supuestamente estaba a cargo de Antenor, un extraterrestre que había aterrizado en la Capital Federal argentina y enviaba mensajes a su planeta.
Muchos años después conocí a Carlos Raffo, el extraordinario periodista y humorista que se escudaba tras el seudónimo de Antenor, y hasta tuve el privilegio de contar con sus “impresiones marcianas” en mi revista “Humorón”, cuando accedió a reflotar el personaje a mi pedido.
¿Pero Antenor era simplemente un personaje? ¿Carlos Raffo era simplemente un terráqueo? Hoy, que está tan justificadamente cuestionada la Justicia, vale la pena detenerse en lo que Raffo opinaba por aquellos años, a través de su inefable personaje, antecesor lejano de E.T.
“Los terráqueos tienen leyes por millares –comunicaba Antenor a su imaginario destinatario-. Nosotros sabemos que las normas esenciales de la vida son las que rigen el universo entero. Y son claras, precisas y terminantes. No caben dos interpretaciones. Los terráqueos las ignoran y para su uso interno han inventado un sinfín de leyes. Pero son inútiles, pues parten del principio de que ‘hecha la ley, hecha la trampa’.
“Tienen estos seres una ley fundamental a la que llaman Constitución y a la que juran, solemnemente, hacer cumplir y respetar –prosigue el Marciano-. Pero habrás de saber que, en materia de juramentos, aquí están curados de espanto.
“Lo más curioso es que basta que se haga una ley para que aparezcan un montón de interpretaciones. Y entonces vienen los líos, porque hay terráqueos especializados en buscarle tres pies al gato y se arman unos galimatías jurídicos que nadie entiende. Con decirte que hay bibliotecas con volúmenes y volúmenes destinados a interpretar las leyes. ¿Qué les costaría a los terráqueos hacer una ley como Dios manda? ¡Pues no, señor! Sostienen que las leyes tienen letra y espíritu y, según convenga a cada uno, se aferran a la letra o al espíritu. Me he dado cuenta de que, en el fondo, son un poquito embrollones y lo hacen a propósito-“
Y sigue diciendo Raffo en su papel de “extraterrestre”:
“Los encargados de complicar cosas tan sencillas son los abogados. El mismo Estado -¡figúrate tú qué contrasentido!- los prepara para andar al tira y afloja con las leyes de la nación.
“Todavía hay contrasentidos mayores. Han establecido los terráqueos que ningún ciudadano puede alegar ignorancia de la ley. ¡Y hay decenas de millares de analfabetos! Imagínate. Si sabiendo leer y escribir es tan difícil entender una ley… ¡cuánto más lo será para un analfabeto…!”
Más adelante reflexiona:
“Los terráqueos sostienen que la justicia es ciega. No veo por qué ha de ser así, cuando debería estar con los ojos bien abiertos para no incurrir en error. Ellos dicen que la justicia es ciega porque no mira a quien favorece con su fallo. Esto debe ser un cuento chino. Para mí que esa buena terráquea debe mirar por algún agujerito, pues por lo común sus fallos son bastante parciales. Se citan casos estupendos.
“En cuanto a la balanza, jamás la fiscalizan y uno no sabe si después de tantos siglos tiene el fiel desequilibrado. En cuanto a la espada, carece de sentido. Allí todo se arregla con papel y tinta.”
Y concluye:
“Con tanta cantidad de leyes, con abogados que complican el asunto más sencillo y con una justicia ciega, ya te podrás imaginar cómo andan las cosas por este mundo. Agrégale el principio de que ‘hecha la ley, hecha la trampa’ y llegarás a la conclusión de que los terráqueos son seres llenos de picardía y que viven armándose pleitos por cualquier minucia. Algunos lo han comprendido ya y afirman que es preferible un mal arreglo a un buen pleito.
“Si fueran evolucionados como nosotros… ¿Qué necesidad tendrían de millares de leyes? Llevarían dentro de sí el principio de justicia inminente. Ellos mismos serían, a la vez, balanza equilibrada y espada justiciera.
“Pero esto es pedirle peras al olmo…·

Carlos Raffo falleció el 18 de enero de 1980; “su” Marciano no alcanzaría a asombrarse con cautelares vitalicias; absolución de victimarios en contraposición con condena de víctimas; investigaciones frenadas de delitos de lesa humanidad…
En fin, es de esperar que el avance de la reforma judicial, para que efectivamente exista una justicia igual para todos (proclamación que no entendemos en boca de quienes pretenden que todo siga como está) no sea “pedirle peras al olmo…”