martes, 9 de noviembre de 2010

10 de Noviembre: Día del Dibujante



En este nuevo Día del Dibujante, quiero rendir homenaje a todos los que de alguna manera contribuyeron a mi profesionalismo. Y esta vez no me referiré a quienes me orientaron en mi formación –dibujantes con capacidad didáctica como Juan Oliva, Jorge Elena, Tulio Lovato…- sino a quienes surgieron directamente de mis trazos aún inexpertos, esos que al materializarse sobre el papel, motivaban a mis familiares, amigos, mis profesoras de dibujo en la escuela primaria, y tantos otros que se sorprendían de que yo pudiera plasmar en el papel alguna forma reconocible aunque imperfecta, que ellos no podían lograr en absoluto.
Claro, dibujante se nace; las academias no pueden hacerlo aunque sí perfeccionarlo, profesionalizarlo…
Pero antes, están los que nos posibilitan dar rienda suelta a nuestra vocación; aquí evoco a algunos en rápida sucesión:
1: uno de los Diplomas que preparaba cada año con la caricatura de los compañeros del Grado, para que me lo firmaran como recuerdo, en este caso el de 5º Grado con el agregado de las caricaturas de mi maestro y la profesora de dibujo.
2 y 3: Personajes propios que dibujaba a los once años de edad; Cuquito y su tío y Federico. Los “publicaba” en una revista artesanal de ejemplar único por edición.
4: Desnudo realizado en acuarela durante una sesión con modelo vivo en MEEBA (Asociación –ex Mutualidad- de Estudiantes y Egresados de Bellas Artes).
5: Uno de los dibujos de mi última exposición en MEEBA: La rebelión de los lápices; los hice participar a los dibujantes Lorenzo Molas, Roberto Olivella, Silvio Della Porta, Pascual Güida y Héctor Rodriguez, el futuro modisto de las actrices cinematográficas Horacio Lannes y una prima mía de 8 años de edad, cada uno asumiendo respectivamente la “representación” de un lápiz “rebelado”.
6: Primer dibujo que publiqué en “Cascabel” como “Siulnas”. A Alfredo Villalba Welsh le gustó tanto, que lo mandó a mayor tamaño que el que tenía el original, todo lo contrario de lo que hiciera con un dibujo anterior, cuando todavía mi dibujo no se había apartado de lo “académico”.
7: Una de las historietas de “Cristalino”, que aparecía en el diario “El Laborista”; fue el primer personaje que publiqué profesionalmente.

Incluyamos en este festejo a cuantos fueron parte de nuestro paulatino perfeccionamiento, ellos nos ayudaron a mejorar nuestro trazo.
Un saludo a mis colegas en actividad, y un recuerdo justiciero a los que ya no están entre nosotros.
Siulnas